Rui Valdivia: “Por las calles de Madrid no se ve nada de anarquía”

El sábado 1 de junio se presenta en la librería Cientovolando el ensayo ¡Esto es la anarquía! Ensayos sobre la libertad y sus monstruos. Rui Valdivia convierte las presentaciones de sus libros en espectáculos a medio camino entre la poesía y la presentación.

Juan Ruiz en una presentación anterior de ¡Esto es la anarquía!

La definición del diccionario de la RAE sobre el término anarquía es breve e insatisfactoria. Al nivel de la que podría salir de una charla de sobremesa, descamisados y con pacharán. El término y la doctrina política con que se relaciona no es, efectivamente, fácilmente aprehensible en una frase, razón por la cual Rui Valdivia ha venido a sumar recientemente un ensayo llamado ¡Esto es la anrquía! Ensayo sobre la libertad y sus monstruos (Decordel, 2019) al mar de tinta acerca del tema. En él la anarquía es el centro alrededor del cual gravitan sus ideas acerca de la libertad y otras cuestiones que nos incumben vitalmente en el año 2019. No es un tratado político ni de historia del anarquismo sino una colección coherente de textos que puede ser leído de principio a fin o abriendo una página al azar. En ambos casos, las reflexiones sugieren ir a por un lapicero para subrayar.

El próximo sábado, 1 de junio, el libro se presenta en la librería Cientovolando (evento en FB). Las presentaciones de Rui Valdivia son ceremoniales cercanos, cruces de caminos entre la sonrisa cómplice durante una charla informal y la solemnidad expectante del momento previo al alumbramiento artístico. El autor conversa y declama, cambiando de registro, del explicativo al poético, improvisando sobre un guión lleno de matices como un músico de jazz, sin romper nunca la línea del relato acerca de la anarquía. Rui Valdivia ha tenido la gentileza de contestarnos algunas preguntas.

S.M. Empecemos por las presentaciones, ¿quién es Rui Valdivia?

Hay una solidez abrumadora detrás de los nombres, porque son utilizados para cosificarnos en los lugares en los que la sociedad nos coloca. Con Rui Valdivia me permito jugar a los disfraces y fabricar mi identidad al margen de las impertinencias del sistema. No hay nada frívolo en ello, pero sí la necesidad de superar mi documento nacional de identidad, de reivindicar la libertad más allá de las clasificaciones que el sistema utiliza para perpetuar la explotación y naturalizar lo que hoy existe por imperativo legal y económico.

¿Por qué la anarquía sigue siendo una ideología o una idea que puede estar presente en nuestras vidas?

La anarquía está presente aunque no lo sepamos, porque siempre que un individuo desee hacer algo con otros en pie de igualdad y sin coacciones externas, estaremos reproduciendo el espíritu de la anarquía. El anarquismo aspira a que el ámbito en el que se desarrollan esos acuerdos libres e igualitarios en torno al trabajo, el bienestar, la salud, la cultura, etc. englobe la mayor parte de las actividades que desarrollamos a diario, que no sólo quede circunscrita la anarquía a entornos marginales y sin significación política. La anarquía desea abolir la representación política, y por tanto, la necesidad de tener que elegir a políticos que organicen nuestra libertad al margen o contra nosotros. También contra la propiedad privada del capital productivo, medioambiental y tecnológico. Porque la mayor coacción procede del salario, del trabajo realizado para otros. La liberación del trabajo asalariado y la emancipación del político profesional creo que son dos objetivos actuales por lo que vale la pena trabajar.

¿Qué cosas que hoy disfrutamos o vivimos tienen que ver con aquello que los anarquistas hicieron en algún momento?

Me resulta muy difícil contestar a esto. El anarquismo repudió el reformismo, y no digamos tomar el poder y utilizar los sistemas de opresión existentes para reformarlos desde dentro. Sin embargo, el anarquismo luchó por ampliar el margen de libertad de las personas, por salarios más dignos, por reducir la jornada laboral y contra la discriminación y la desigualdad. El significado de estas luchas parciales siempre fue claro, ampliar la capacidad de los individuos para poder decidir sobre su futuro y liberar tiempo dedicado a trabajar por un salario, con el objetivo de poder emplearlo en la educación y la organización de estructuras alternativas al capitalismo.


La reducción de la jornada laboral a 8 horas fue un triunfo del anarquismo. Pero no se luchó por ella como una mera reforma del sistema, sino como uno de los puntales en los que se basaba la posibilidad de realizar una revolución anarquista, en la medida en que la liberación de tiempo empleado en la fábrica significaría más tiempo empleado en aumentar el alcance de la sociedad anarquista. El anarquismo siempre ha aspirado a fabricar, ya en el seno de los diferentes sistemas de coacción y autoridad, las organizaciones, comunidades, cooperativas y grupos en los que hacer ya viable la libertad en igualdad. Sus experiencias son muchas, históricas y actuales, aun cuando el mismo sistema haya intentado sabotearlas, ya sea violentamente o través de sus políticas de privilegio hacia los poderosos.

En cierta manera, el deseo de convertirnos en nuestros propios empresarios, de ser dueños del trabajo propio, de no tener jefes y de organizar el trabajo según nuestro criterio libre, es un sueño anarquista que lamentablemente se ha convertido en precariedad, en esa burbuja del emprendimiento que a tantas personas atenaza en la actualidad bajo una auténtica auto-explotación laboral.

Tus presentaciones no son actos al uso en los que un autor desgrana el contenido de su libro, o al menos no solamente…cuéntanos más acerca de ello.

Este libro es un ensayo, una pura experimentación vital y reflexiva en torno a la libertad. No pretendo sentar cátedra sobre nada. No se trata de un libro histórico, erudito o académico sobre el anarquismo, sino que inspirado por los textos y experiencias anarquistas, intento desplegar imágenes, ideas, intuiciones y reflexiones, en suma, transmitir mi experiencia práctica buscando la libertad. La libertad es el gran mito político de la era contemporánea, y el anarquismo fue la fuerza política que más confió en ella como fuente de igualdad y bienestar para la sociedad. Antes que sintetizar o resumir el contenido del libro, me inspiro en él para experimentar otras formas de transmitir o difundir el pensamiento, porque en muchos momentos sus páginas apelan al imaginario, y por esta razón, utilizo la poesía, mis poesías más cercanas a la libertad, para expresar mejor las imágenes y el anhelo común de ser auténticamente libres.

Hablas de experimentación artística y no de arte, ¿en qué se diferencian?

El arte es una institución capitalista que sacraliza determinados objetos con el objetivo de mercantilizar la creatividad humana y fabricar un patrimonio suntuario que capitalice la cultura como forma de dominio espiritual, legitimización de las desigualdades y naturalización del actual sistema de explotación. La institución arte se aprovecha de la necesidad humana de experimentación artística, y nos la usurpa en las instituciones de la política cultural. La experimentación artística debería estar al servicio de las comunidades como un instrumento para fabricar en común y en igualdad nuestras identidades, para construir libremente nuestros imaginarios y así poder trascender las situaciones cotidianas de explotación e injusticia y ser capaces de poder vislumbrar alternativas, otras formas de percibir la realidad y de transformarla. Con este objetivo fabrico mis califactos, esa mezcla de poesía y pintura, y por ello estoy realizando representaciones públicas de mis artefactos poéticos, y también por ello los empleo en las presentaciones de mi libro-ensayo “¡Esto es la anarquía!”.

El subtítulo del libro, Ensayos sobre la libertad y sus monstruos, es sugerente… ¿Qué hay tras él?

No se puede hablar sobre la libertad sin hacerlo de sus monstruos, de aquellas instituciones, ideologías o poderes que nos la usurpan. Yo hablo sólo sobre algunos de ellos, el sufragio universal, el trabajo asalariado, el bien público, el Estado de Bienestar, etc. y por supuesto de la representación política y de los Estados. La servidumbre a la que nos someten es voluntaria, aceptada porque creemos que sólo seremos capaces de disfrutar de algo de libertad si se la cedemos antes a estos monstruos que como mafias protegen nuestras personas con sus normas y autoritarismo. Y porque apenas hay margen, fuera del sistema, de poder sobrevivir sin aceptar minuto a minuto este contrato social ficticio y engañoso en el que se basa la democracia de mercado capitalista. Los monstruos nos someten, pero también nos protegen desigualmente a través de sus políticas de privilegio y violencias legítimas. Todos somos partícipes de ello, responsables de su existencia, hemos sido fabricados como sujetos en el seno de estas estructuras, y por estas razones, los monstruos no son algo ajeno, externo que nos oprime, sino que nosotros mismos somos carne de monstruo. La emancipación no consiste, por tanto, en destruir a los monstruos, sino en crear formar alternativas de vida viables en los sistemas de explotación existentes y capaces de superarlos, de hacerlos progresivamente inservibles.

En tu anterior ensayo, que también estuviste presentando en Malasaña, explicabas tu visión del mundo desde la “grupa” de la bici, ¿Qué perspectiva da la bici? ¿tiene también algo de anarquista?

En el prólogo a ese “Ensayo sobre las dos ruedas” mis compañeros de aventura cooperativa en El Arte de las Cosas afirmaron que “esta obra rezuma anarquismo por sus poros. Un anarquismo que recuerda al naturalismo individualista de Thoreau atenuado, eso sí, por un socialismo igualitarista”. Por ello creo que aquel libro fue el germen de éste sobre la anarquía. Utilicé mi bicicleta para derivar por caminos y sendas, para perderme por las calles, para respirar el mundo dando pedales y dejar que la mente fuese divagando por los paisajes que atravesaba: el medio ambiente, la energía, el transporte, las ciudades, la nutrición, la ciencia, el arte, las drogas, la salud, etc. Me he sentido muy libre sobre mi bicicleta, y quizás sea aquel espíritu de libertad que da ser tú mismo el motor de tu bicicleta, el que me ha empujado a querer explicar qué significa que las personas nos convirtamos en productores de nuestra libertad. Porque eso es la anarquía, el trabajo continuado por recobrar la libertad de producir nuestro propio bienestar.

Por último, voy a pedirte un ejercicio de imaginación, piensa que vas paseando por las calles de Malasaña (o si lo prefieres pedaleando). ¿Piensas que podrías encontrar algo de esa anarquía que tú vas señalando en diferentes sitios a lo largo del libro?

Por las calles de Madrid, en general, no se ve nada de anarquía, sí en cambio, desorden, suciedad y mucho escaparate turístico y de buen rollo. El dolor se tapa bajo una pátina de bien estatismo, risa y terracitas de la que Malasaña no deja de ser una muestra destacada. Paseo mucho por Madrid y percibo que me están robando mi ciudad, que cada vez más cosas se mueven al margen de mi dimensión humana, que esa gran prostituta que fabrica el Ayuntamiento para atraer inversiones y dinero degrada cada vez más el entorno de cercanía en el que deseo vivir. Cada vez más cosas son abrumadoramente bellas: los bares, las tiendas de ropa, los ultramarinos, las peluquerías, las panaderías, etc., y sin embargo, las personas que las sustentamos cada vez vivimos con más precariedad. Es como un parque temático del que me siento cada vez más comparsa. Y por eso mismo también creo que la lucha emancipatoria contra esta ciudad comienza también dentro de ella misma, en los barrios, en todas esas asociaciones y grupos que intentan tejer un tejido humano y comunitario en las fisuras del circo.

Juan Manuel Ruiz (Jaén, 1964) inició su carrera profesional en el campo de la ingeniería. Posteriormente, dio un giro a su vida laboral, dedicándose a la gestión cultural y musical, actividad más cercana a su alter ego: Rui Valdivia.

Su inmensa curiosidad le ha llevado a escribir en profundidad acerca de temas tan aparentemente dispares como el agua, el deporte, la ciencia política, la nutrición, el arte, la música, la cultura, la literatura, la bicicleta o el medioambiente. Su blog, ruivaldivia.net es el mejor exponente de ello.

Ha publicado el Ensayo sobre las dos ruedas (El Arte de las Cosas, 2017) y Por si no lo sabes (2018), una selección de poesías ilustradas que recoge una parte de su producción de califactos.

Dónde: calle Divino Pastor 13
Cuándo: sábado 1 de junio a las 19.30 h. (empezará puntual)
Cuánto: asistencia libre

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