Nasca. Buscando huellas en el desierto: una exposición donde las piezas hablan solas | Somos Malasaña

Nasca. Buscando huellas en el desierto: una exposición donde las piezas hablan solas

El visitante podrá conocer la evolución de la cultura de Nasca, que se dio en la costa meridional peruana –en la cuenca del Río Grande– entre el 200 a.C. y el 650 d.C. Sobresalen sus cerámicas.

Los visitantes habituales de las exposiciones del Espacio Fundación Telefónica estamos acostumbrados a que éstas alcancen sus mayores cotas cuando es el relato que articula la muestra lo que sobresale por encima de las piezas. En el caso de Nasca. Buscando huellas en el desierto, que se puede ver actualmente en su tercera planta, la musealización sabe ponerse al servicio de unas piezas arqueológicas –sobre todo las cerámicas– realmente espectaculares.

Nasca (200 a.C.-650 d.C.) Botella con representación escultórica de orca que sostiene cabeza trofeo Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Ministerio de Cultura del Perú

Los audiovisuales, los paneles, las leyendas de los expositores, los planos geológicos o los dioramas ayudan al visitante a conocer la evolución de la cultura de Nasca, que se dio en la costa meridional peruana –en la cuenca del Río Grande– entre el 200 a.C. y el 650 d.C. Sin embargo, el visitante menos curioso, el más intuitivo quizá, podría igualmente salir encantado de la muestra sin llegar a aprehender el contexto original de las piezas, porque el espectáculo de aquellas cerámicas antropomórficas –o mejor: naturalistas–  decoradas sobre terracota al contacto con los sentidos es realmente sublime.

Como decíamos, sobresale la cerámica, pero también son interesantes los tejidos y objetos en metal, exhibidos junto a materiales en contexto. Como no podía ser de otra forma, también se atiende a sus famosos geoglifos o líneas de Nazca, marcas en la tierra a través de las cuales los antiguos habitantes de Nasca transformaron un terreno pedregoso en un espacio ritual definido por miles de líneas y figuras que representan imágenes gigantescas de animales, seres humanos y diseños geométricos, donde reina el contraste de colores.

Paracas – Nasca (200 a.C.- 50 d.C.) Manto con diseño de cóndores que formó parte de las ofrendas de un fardo funerario Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Ministerio de Cultura del Perú

La exposición ha sido comisariada por Cecilia Pardo, subdirectora del Museo Mali y el curador del Museo Rietberg Peter Fux. La organización ha corrido a cargo del Museo de Arte de Lima (MALI) y el Museo Rietberg de Zúrich, en cooperación con la Bundeskunsthalle en Bonn y Fundación Telefónica. Han participado en el asesoramiento científico también el Instituto Arqueológico Alemán y la Fundación Suiza-Liechtenstein para Investigaciones Arqueológicas en el Extranjero (SLSA).

Es posible conocer mejor la exposición con visitas comentadas gratuitas en diferentes horarios (consultar en su web) y, como es costumbre en la casa, se han programado distintos talleres relacionados con Nasca. Buscando huellas en el desierto.

Dónde: calle Fuencarral 3 (tercera planta)
Cuándo: hasta el 19 de mayo
Cuánto: entrada libre

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