Opinión: De los fuegos artificiales a la resignación por no poder apagar las luces

A los actuales gobernantes de la ciudad no le gustan las fiestas de Malasaña. Lo afirmamos así de rotundos, mientras tenemos entre las manos el programa de festejos del año 1986, tan lujosamente editado como rico en contenidos. Hasta fuegos artificiales hubo. En cualquier caso, no hay marcha atrás. Hoy las fiestas están en manos de los vecinos, afortunadamente.