Éxodo de familias con hijos en Madrid Centro: los colegios pierden nuevos alumnos

Los datos de matriculaciones en infantil de 3 años, primer curso gratuito de la educación pública, muestran un importante descenso, a la vez que sube en el resto de la Comunidad de Madrid

Entrada al Colegio Isabel la Católica | SOMOS MALASAÑA

En el distrito Centro viven a día de hoy 11.171 niños, según datos del Padrón Municipal. Estos menores de 16 años representan el 8,28% de toda la población, el menor porcentaje de toda la ciudad, muy lejos de la media (14,22%). Su número ha ido cayendo durante los últimos años, en un contexto general de descenso de la natalidad, que se está viviendo con especial crudeza en el centro, alimentado por otros factores. La ausencia de niños en las calles se está empezando a notar en los colegios, que están perdiendo alumnos nuevos en sus primeros cursos.

Los datos de matriculaciones en centros públicos del distrito Centro así lo indican: de las 275 plazas en las clases de Infantil 3 años existentes para el curso 2019-2020 solo se cubrieron 226 en septiembre, según datos facilitados por la Consejería de Educación al periódico Somos Malasaña a través de una consulta en el portal de Transparencia.

La peor situación se encuentra en los barrios de Malasaña-Chueca, donde los dos colegios públicos existentes -Pi i Margall e Isabel la Católica- solo cubrieron inicialmente 53 de las 75 plazas disponibles. Una situación inédita en los últimos años, cuando se completaban sin problemas todas las plazas e incluso algún curso fue necesario derivar alumnos a otros centros por exceso de solicitudes.

Tampoco se han cubierto plazas en el colegio San Ildefonso, en el barrio de Palacio, donde la matriculación se quedó en 19 de 25 alumnos. Este es el mapa de las matriculaciones en todos los colegios de educación pública de infantil y primaria del distrito Centro (pincha en cada icono para ver los datos):

En la zona sur del distrito, exceptuando el San Ildefonso, la situación es mejor que al norte aunque existe un importante condicionante: el colegio Antonio Moreno Rosales se encuentra trasladado a otro distrito por obras y sus potenciales nuevos alumnos se han tenido que repartir por los centros cercanos -Pardo Bazán, Santa María y Palacio Valdés- que han llenado todas sus vacantes.

Este descenso en el número de matriculaciones tiene lugar en un contexto de crecimiento de cifras de alumnos en el resto de la Comunidad de Madrid. Para el curso 2019-2020 el número de alumnos en el Segundo Ciclo de Educación Infantil (entre 3 y 6 años) alcanza los 433.808 alumnos, con un ligero aumento (0,5%) en el número de matriculaciones en colegios públicos, una tendencia que se ha repetido en los últimos cursos.

Menos familias y altos precios de vivienda

¿Qué está sucediendo en el distrito para que cada vez haya menos niños en los colegios? Lo primero es que, en general, hay menos niños viviendo en el centro. Lo mostraba hace unos meses un trabajo de datos de El País que indicaba que el porcentaje de niños menores de cinco años había bajado del 3,6% al 2,8% desde 2003. El trabajo explicaba que el porcentaje de población situada entre 25 y 39 años es mayor que la media de Madrid, pero que estos no tienen apenas hijos o que, cuando deciden tenerlos, emigran a otras zonas de la ciudad.

«El centro se les hace incómodo, porque la mayoría de pisos son pequeños y no tienen ascensor», explica Mar Yáñez, copropietaria de Apimonteleón, una inmobiliaria con casi 30 años de experiencia en el barrio. Ella gestiona junto a su socia María Itxaso Matas una importante cartera de propiedades tanto para venta como de alquiler y tienen información de primera mano sobre los perfiles de compradores y vendedores.

«La mayoría de los que vienen a vivir a barrios como Malasaña son parejas sin hijos, gente mayor o parejas con hijos ya independizados», explican. «Raro es el cliente con niños que compra en esta zona de Madrid», dice Mar. «Yo no recuerdo ninguna familia que buscara a través de nuestra empresa en los últimos años», apostilla María, que sí que gestiona habitualmente inmuebles de familias del Centro que quieren vender su casa para mudarse a otros barrios.

«Malasaña se está convirtiendo en un barrio turístico, de mucha inversión y de mucho alquiler de todo tipo», explica María, que añade que la proliferación de pisos turísticos «está expulsando a los vecinos del barrio». A ello hay que añadir que a las ventajas de vivir en el centro se contrapone el elevado precio del metro cuadrado de la vivienda: «Por lo que vale un piso de 80 metros cuadrados en Malasaña, con un dormitorio, tienes otro de tres dormitorios, dos baños y urbanización en Las Rozas», apunta la agente inmobiliaria.

Escaparate de La Moda, con los carteles de liquidación total por cierre | SOMOS MALASAÑA

«Se están sustituyendo a los niños por perros, ahora hay muchos más», dice jocosa Mar Yáñez, medio en broma y medio en serio. «Cada vez nos piden más anular las cláusulas de alquileres que impiden tener animales en casa». Un paseo por el barrio permite descubrir varios negocios específicos para estos animales, como peluquerías e incluso una tienda que fabrica galletas caseras para perros, ubicada en lo que antes era una pescadería.

Comercios de calzado y ropa infantil, sin embargo, cada vez quedan menos. Uno de los más veteranos, La Moda, cerró en la calle Pez a principios de año. Los uniformes de colegio que vendía se han tenido que desperdigar ahora por diferentes mercerías del barrio, a falta de tiendas dedicadas exclusivamente a prendas para los más pequeños.

4 Comentarios

  1. @capitan_malasana

    Si es cierto que en años anteriores se cubrían las plazas en esos centros por los hijos de emigrantes, ya que el numero de familias con niños en el Centro siempre ha sido escaso. Otro tema es que ha sido de esas familias y esos niños… la crisis y los precios de los alquileres les ha expulsado del barrio. Un barrio donde predominan los ancianos (cada vez menos), los «single», las parejas sin hijos y los que están de paso (cada vez mas). Así mueren los barrios.

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  2. anton marrutias piragÜista

    Creo que sí, que el ayuntamiento y la comunidad tienen culpa de no frenar la diáspora de la gente que vivía en el centro debido a la subida disparatada de los alquileres y al desembarco de los fondos buitre al «negociete» rápido,¨( hoteles pirata)..En otras ciudades llevan años pensando y actuando en contra de intereses privados . Aquí con este ay- untamiento lo dudo mucho … .,

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  3. Carmen

    A ver si dejáis de ver fantasmas donde no los hay, las familias se van del centro debido a que no quieren que los niños vean los botellones, consumos de drogas y que convivan con narco-pisos en el mismo portal. Por favor hacer un estudio serio y mirar cuantos de esos niños que están escolarizados en los colegios de la zona centro son de familias inmigrantes que por desgracia no se pueden ir a otros barrios.

    FUERA NARCO PISOS Y NARCO IGLESIAS DE NUESTROS BARRIOS.

    LAS DROGAS Y LAS CASAS OKUPAS ES LO QUE ESTAN DESTROZANDO NUESTROS BARRIOS.

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  4. Pepi

    ¡Oh, sorpresa!
    ¿Alguien podría preverlo? Quizá sólo Superman… Nunca lo hubiéramos imaginado. ¡Qué drama tan malvadamente sorprendente!

    Gracias a TODOS los dirigentes del Ayuntamiento de Madrid que no han hecho ningún esfuerzo para cambiar las cosas salvo en la dirección opuesta atrayendo turismo e inversión. Lo peor es que esto no acaba aquí y seguiremos a peor. Los inmigrantes, que son los pocos que «aportan» niños a la sociedad, tampoco pueden pagar los precios del barrio.
    Quizá en unos años los nietos de las Koplowitz (flamantes propietarias en Manuela Malasaña) podrán ir a alguno de estos colegios si los adecúan a sus necesidades, los fumigan un poco y los privatizan.
    ¡La inversión ha hecho crecer Madrid muchísimo! Si es que se nota en todo… yo lo noto en mi día a día, estoy súperagradecido porque mi barrio es mejor gracias a todos estos héroes sin capa que vienen de Gran Bretaña, Rusia y otros grandes países sin ánimo de lucro.
    Váyanse a la mierda, son gente sin ningún corazón, formada en escuelas económicas que son el cáncer social más voraz que pueda imaginar.

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