El mechón de Larra y otras 90 historias del Romanticismo contadas a través del cabello

Acercarnos al siglo XIX a través de una exposición sobre el pelo y la imagen personal de aquella época es la original propuesta que el Museo del Romanticismo acaba de inaugurar y que cuenta con más de 90 obras de pintura, grabado, joyería y abanicos, además de con un mechón de cabello del mismísimo Mariano José de Larra

Lucía del Riego (?) 1825 Óleo sobre lienzo

El Museo Nacional del Romanticismo riza el rizo con su nueva propuesta expositiva, en la que nos ofrece un acercamiento al siglo XIX a través de algo tan curioso como es una pequeña historia del cabello y de la imagen personal de damas y de caballeros de aquella época. Hasta el 12 de abril de 2020 podremos ver en este espacio la muestra Teje el cabello una historia. El peinado en el Romanticismo, que recoge más de 90 obras de pintura, miniatura, grabado, joyería y abanicos, además de un mechón de cabello del periodista y escritor romántico Mariano José de Larra donado por la familia.

El peinado fue durante el siglo XIX una manera de distinguirse socialmente. Si durante el siglo anterior lo había sido la peluca para las élites, durante el XIX se descubren las cabezas, que son entregadas a los peluqueros, que elaboraban complicados peinados. En el otro lado, las clases populares tenían también sus propios peinados (más sencillos) que los distinguían dentro del cuerpo social.

A medida que avanzaba el siglo, los peinados de las damas se fueron haciendo más altos –a veces con andamiaje de alambre– y complejos, especialmente con ocasión de los bailes. Las crónicas sociales de la época en las revistas femeninas incluían descripciones de los peinados de las grandes damas, lo que ayudó a propagar las modas afrancesadas y de inspiración inglesa que anidaron en el XIX español entre nuestras élites.

Para dotar de lustre al cabello fueron tomando protagonismo también los adornos, llegándose a colocar aves del paraíso en la cabeza de las damas. También fueron añadiéndose otros complementos relacionados con el pelo como peinetas y mantillas de blondas.

El cabello de los hombres también estuvo sometido al embate de las modas, incluyendo las del vello facial: bigotes, patillas y barbas crecen, se rizan y moldean para configurar la imagen del dandi romántico. Se generaliza el término lechuguino para referirse a los hombres atildados y atentos a las modas.

Si en el caso de las mujeres el pelo era sinónimo de belleza y virtud, para los hombres era un elemento que transmitía carácter. En su caso, siguieron utilizándose (cada vez menos) pelucas y los polvos de arroz para blanquear.

Entre las obras expuestas, sobresalen las de algunos de los autores más relevantes del siglo XIX español, como José de Madrazo y su hijo Federico de Madrazo, Antonio María Esquivel, Valentín Carderera o Rafael Tegeo, del que se exponen dos retratos de reciente donación.

También podremos apreciar, como hemos dicho anteriormente, un mechón de Larra junto a una nota manuscrita, que no se exhibía desde 2010. Regalar un mechón se convirtió en el siglo XIX en una demostración de amor romántico y los guardapelos, que a veces contenían mechones de personas difuntas, alcanzaron un grado de refinamiento de orfebre muy reseñable, entrando a formar parte en lo que se conoce como joyería sentimental

Datos de interés:

Dónde: Sala de exposiciones temporales y sala XXV del Museo Nacional del Romanticismo
Cuándo: del 28 de noviembre al 12 de abril
Cuánto: gratis con la entrada regular del museo (entrada general 3 euros)

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