Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

Comer en bares y restaurantes de Malasaña, además de otros apuntes gastronómicos.

Por Lu

The Cocktail Ice Society, helados y sorbetes alcoholizados

Las tres gracias

Malasaña a Mordiscos

0

En verano, en Malasaña, uno no sabe ni lo que quiere, hace calor. A veces quiere un cóctel, a veces un helado, a veces meterse en el agua, beberla, ir por la sombra, beber lo que sea, tomar algo frío, refrescarse, es necesario refrescarse. Por la noche hay que poner el aire acondicionado, helado. El aire hace que la nariz se atasque como en pleno invierno, pero se duerme, se duerme con una brisa helada rozando tu piel, como si estuvieras muerto, fuera arde, dentro hiela, no hay término medio, la estepa es dura.

El barrio echa humo, pasas de una acera a otra para que el sol no te toque y acaba el verano y parece que todavía buscas más, no sé…

Y en esta vida extraña que supone agosto en Malasaña ha nacido The Cocktail Ice Society donde se encontraba la Confitería Diadema. Y los vecinos tradicionalistas dirán que es una herejía y la gente que no vive en el barrio vendrá a probar estos helados-cócteles o cócteles-helados y así estamos cada día que se va un negocio y se abre uno nuevo, en un barrio en el que un negocio nuevo, de media, no dura más de 3 o 4 años. La rotación es espeluznante. Está la cosa bastante polarizada, se quieren mantener negocios antiguos que a veces aportan, a veces no, lo mismo que los nuevos, pero en principio los nuevos se rechazan. Eso sí, los miles de «Alimentación 24 horas» no parecen molestar a nadie, rápidamente han sustituido a la Frutería de Andrea, en la misma calle Espíritu Santo, y parece que es un mal que sufrimos en silencio, como las hemorroides.

Bueno, vamos a por este texto gastronómico, ligero y musical, de final de verano e inicio de la temporada laboral; y rima.

El local de The Cockatil Ice Society es pequeño, especialmente si el título hace referencia a una sociedad real —no creo que quepan, bueno, si es unipersonal, sí—, y tiene una estética curiosa, con un cierto aire entre elegante, por el color negro y el carácter esencial de la decoración, y kitsch, con ese techo de escayola con molduras dorado perdido. El mostrador entablillado es totalmente minimalista, así como la estantería posterior donde exponen las bebidas con las que se crean los productos, que se pueden tomar allí o llevarse para casa, en nuestro caso lo último.

Proponen una selección bien pensada de helados alcohólicos dependiendo del alcohol que a uno le apetezca y, también, sin alcohol, como se puede ver a continuación.

Elegimos tres cositas de envase cuco, que son las siguientes.

Vosotros podéis elegir lo que queráis, ya sabéis, en Madrid, la libertad ante todo.

Primero, elegimos el sorbete de mango y ron Havana Club (6 €/tarrina de 110 g con un 3,8 % de alcohol). No tiene textura de sorbete ¿o sí? En realidad, tiene textura similar a la de la granita (o granizado) siciliana cuando está bien hecha, que es muy cremosa y curiosa, aunque recuerda, también, en cierta medida a la de la manteca de cerdo ya que es poco hieloso. En cuanto a sabor, sí, sabe a mango, no excesivamente intenso, sino de forma ligera con una leve acidez, gusto refrescado y suavizado adicionalmente por el ron, que aporta su alcohol y su qué sé yo de licor blanco sin maduración, es decir, no añejo, algo de frío, de hielo, de metal, y ¡bien! Ambos ingredientes armonizan estupendamente ofreciendo un combinado muy fresco, levemente alcohólico (menos que una cerveza normal) y con aroma a fruta tropical. Es curioso, es apetecible, de vez en cuando. Se me olvidaba, correspondería, como cóctel, al daiquiri de mango, de ahí que se llame Mango daiquiri, ¡viva mi obviedad estival!

Me acordé de la canción «A pleno sol» de hace siglos, no sé si dice «Ni cojo, ni mango» o «Ni cojo, ni manco», tengo problemas de comprensión… Es de un disco que se titulaba Con las defensas rotas de Ángela Molina que no tuvo gran éxito como cantante y, sin embargo, a mí dicho disco me gustó bastante, es más, todas y cada una de sus canciones me parecían originales y bonitas, también la famosísima de «Muertos de amor» con Georges Moustaki.

Pongo la canción en cuestión, la primera mencionada, por si alguien quiere volver a sentir el verano madrileño…

Vuelvo a la cuestión gastronómica-alcohólica. Toca el helado de maracuyá y ginebra Beefeater Dry (6 €/tarrina de 110 g con un 3,2 % de alcohol). De nuevo, de helado tiene poco, es bastante similar al «sorbete» anterior y, en cuanto al sabor, resulta un combinado, nuevamente, agradable, en el que el maracuyá tiene un matiz tropicaloide más intenso que el mango, es más perfumado y tiene un toque especialmente ácido que la ginebra suaviza con su metal, con su frío, con su hielo, con su nada alcohólica, pues sus aromas no se notan. En cualquier caso, resulta fresco, perfumado, simpático, estupendo para el calor veraniego. Se denomina Running Gang, lo cual me descoloca totalmente, he mirado por ahí y no veo ningún cóctel que se denomine así y realmente no entiendo la relación entre el maracuyá y/o la ginebra y una panda de corredores o una pandilla de macarroides huyendo, me supera. ¿Será una banda de maracuyás recién salida de la cárcel que decide darse a la bebida? ¿Será una panda de corredores que se alimentan a base de cócteles vitaminados y alcoholizados? Podría elucubrar bastante más sobre el tema, pero prefiero dejarlo; espero que si alguien tiene una idea al respecto me ilumine.

Y, para finalizar, elegimos el helado de chocolate y whisky Jameson (6 €/tarrina de 110 g con un 4 % de alcohol). Denominado Chocolate Jameson, podría también ser una especie de Old Fashioned de chocolate. Este es el más helado de todos, no helado de frío, sino helado de textura de helado, cremoso, en el que la nata hace su aparición estelar. Lleva una capa de chocolate negro intenso y crujiente por encima y debajo va el helado de chocolate con whisky, que resulta muy apetecible, pues el whisky y el chocolate combinan a la perfección, ofreciendo un sabor profundo a cacao, a terracota, —sí, así me lo aprendí yo—, con ese aroma etílico propio de este whisky, que aporta alcohol, pero no grandes matices ni a nivel de gusto ni de olfato.

Un cóctel helado estupendo, textura crocante combinada con suavidad y cremosidad y un sabor negrono y, al mismo tiempo, fresco y potente por el whisky.

Bueno, pues este sitio tiene una oferta original para el verano, para llevarse para casa y disfrutar de un postre curioso tras una cena opípara, como regalo para amiguetes y para degustar in situ si estás de paso y quieres volver para casa contento.

The Cockatil Ice Society se encuentra en calle Espíritu Santo 6 y abre a las 17:30.

Para más información, aquí tienes un artículo informativo con respecto a estos helados.

Sobre este blog

Comer en bares y restaurantes de Malasaña, además de otros apuntes gastronómicos.

Por Lu

Etiquetas
stats