Vivir sobre un ‘after’, un suplicio al que un cambio legal puede poner fin

Sergio vive justo encima del Garaje Café, el 'after hours' de Jesús del Valle 34, uno de los 5 que acaban de ser sancionados en Centro y Chamberí por el Ayuntamiento de Madrid. Vecinos como él han recuperado la esperanza con un cambio de normativa que puede acabar con estos locales que expulsan vecinos de los barrios

Clientes a la entrada del áfter de Jesús del Valle, un fin de semana de 2019 | @NXSTOR

Las fuertes sanciones que la semana pasada impuso el Ayuntamiento de Madrid a cinco after hours de los distritos de Centro (Moroder, Astronautas Jaguerguround) y Chamberí, merced a un cambio normativo de mayo de 2019 que prohíbe a los locales poner música antes de las 10 de la mañana, son la promesa de una vida mejor para los vecinos de este tipo de establecimientos.

Sergio M.P es uno de esos vecinos. Su domicilio se encuentra en el primer piso del número 34 de la calle Jesús del Valle, en Malasaña, justo encima del Garaje Café, un bar matinal que acaba de ser condenado a cerrar durante 12 meses y al pago de 61.500 euros de multa. Se trata de la segunda clausura a la que se obliga a este lugar, que en 2018 fue también condenado a un año de cierre y a la insonorización del establecimiento.

La pesadilla de Sergio y del resto de vecinos de los números 34, 36, 37 y 39, principalmente, de Jesús del Valle comenzó en el año 2013, cuando el Garaje Café, un bar que llevaba años funcionando como local de copas, sin generar problemas, cayó en manos de Mario Cornaccia, un conocido empresario de la noche especializado en regentar after hours, negocios que funcionan abriendo entre las seis de la mañana y las 12 del mediodía.

«Este hombre se dedica a buscar locales con licencias antiguas de bar-cafetería y permiso de equipo de música para transformarlos en auténticas discotecas clandestinas. Durante dos años operaron como tal en un espacio que no estaba insonorizado. Las vibraciones de la música llegaban a sentirse en todas las plantas del edificio y, aunque abrían a las seis de la mañana, la gente comenzaba a reunirse en el exterior del local desde las cinco de la madrugada», recuerda Sergio quien, como presidente de su comunidad de vecinos y con un hijo recién nacido por aquel entonces, se implicó con intensidad en la lucha contra este after.

Las continuas denuncias interpuestas contra el citado establecimiento tardaron dos años en dar algún fruto, si bien éste resultó ser efímero. El local llegó a ser clausurado pero volvió a abrir y a retomar su actividad en enero de 2019, no sin antes haberse cobrado una víctima como M., una mujer de 85 años de edad nacida en el 34 de Jesús del Valle.

Precinto municipal de una ve pasada sobre el ‘after hours’ de Jesús del Valle | ARCHIVO SOMOS MALASAÑA

Expulsada de su hogar de siempre

Sus familiares prefieren no publicar su verdadero nombre, pero a M., una vecina que llevaba toda su vida en el primer piso del 34 de la calle Jesús del Valle, los ruidos provenientes del after Garaje Café le empeoraron el deterioro cognitivo que sufría y contribuyeron a la desorientación temporal que padeció provocada por una alteración grave de sus horas de sueño. Todo ello condujo a que tuviera que abandonar su hogar y refugiarse, finalmente, en una residencia de ancianos.

Somos Malasaña ha podido hablar con una familiar de esta vecina, que confirma que el after agudizó los problemas de salud que mostraba la anciana, pues «a las personas con deterioro cognitivo les afecta mucho más todo».  «El ruido la desquiciaba y la hacía entrar en un estado de nervios grave. Con frecuencia bajaba a la calle y se enfrentaba a la gente que se agolpaba a las afueras del local. Se reían de ella. Yo vivo en Alcorcón y en más de una ocasión tuve que acudir a su llamada de auxilio, incluso a las tres de la mañana, pudiendo comprobar cómo le afectaba la situación. También fui a hablar con quienes regentaban el after, que en ningún momento quisieron reconocer su responsabilidad».

M. no fue la única vecina de Jesús del Valle que abandonó su hogar por el ruido del Garaje Café. Su reapertura de enero de 2019 supuso el inmediato abandono de la zona de, al menos, dos parejas de vecinos que también se habían implicado en la lucha en contra del local, indica Sergio. «Estaban de alquiler y, como yo, tenían hijos pequeños. Fue un mazazo ver cómo reabrían y decidieron marcharse».


(Interior del after en un vídeo publicado en su página de facebook el pasado abril)

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en alguna sentencia, había amparado el funcionamiento de este tipo de locales ateniéndose a su licencia de cafetería con equipo de música, pero sin pararse a valorar que su actividad real era la de discoteca, no la propia de un bar-cafetería.

Aquella reapertura del Garaje Café, pese a haber vuelto con una correcta insonorización, significó un nuevo comienzo de la pesadilla para sus vecinos. «Cualquiera que piense en unas 50 personas reunidas de madrugada en una calle estrecha como Jesús del Valle aguardando la apertura del after se podrá imaginar que generan ruido, mucho ruido. El grueso de esa gente se junta a partir de las 5 de la mañana, pero no son pocos los grupos de personas diseminadas que esperan en los portales de la zona desde que cierran a las 3 el resto de bares. Con bebidas suministradas por lateros hacen tiempo, muchas veces amenizando esa espera acompañados por guitarras. Una vez abierto el local, el goteo de personas que fuman en la puerta es constante, mientras los lateros siguen sirviéndoles alcohol».

Aunque el after de Jesús del Valle es bien conocido en la zona, en calles cercanas de más tránsito, como Corredera Alta de San Pablo y Espíritu Santo, captadores de clientes se encargan de dirigir hacia el local de madrugada a despistados y gente ya de retirada. «El tipo de cliente de este local suele ser gente que llega ya muy pasada después de haber estado toda la noche bebiendo por ahí», asegura Sergio. La consecuencia, peleas cada semana, gritos constantes; gente tirada en la calle, otros durmiendo sobre los coches y meando junto a nuestros portales, e intervenciones policiales continuas».

Otro vecino de Jesús del Valle 34 indica: «En cinco años que llevo viviendo en frente lo he visto cerrar y abrir tres veces», antes de expresar su esperanza de que con el actual cambio de normativa, producido el pasado mayo, por fin el ayuntamiento pueda tener la herramienta adecuada a la que agarrarse a la hora de evitar una temida reapertura.

Sergio cuenta que el citado Mario Cornaccia, quien además de explotar el Garaje Café está detrás de la mayoría de los after hours de Centro y de Chamberí, adquirió junto a su hermano recientemente en propiedad el local del 34 de Jesús del Valle, tras estar años de alquiler en el mismo. Asegura que se trata de un empresario «sin escrúpulos» acostumbrado a moverse en el margen de la ley. «Si compró el local quizá fue porque estaba muy seguro de poder seguir sorteando la normativa, tal y como yo mismo le escuché decir en alguna ocasión. Pero si a estos locales ahora se les prohíbe poner música antes de las 10 de la mañana no tendrán razón de ser», comenta esperanzado.

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6 Comentarios

  1. Diego Borrochano

    No acabo de comprender las comunidades de vecinos como no se querellan contra esta banda y empiezan a denunciar a Hacienda, Policía Nacional.. lo que de verdad se esconde tras estos negocios y su cabecilla.

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  2. Sandra Gómez

    Con todos mis respetos para la familia de la persona que vivía encima, tendrían que haber roto las tuberías del baño y haberles “ahogado” la fiesta todos los findes, puto asco de gentuza.

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  3. Justino

    Pues no es que no me acabe de creer el cierre de estos locales, pero este pasado sabado a las 10 cuando saque al perro a pasear me cruze con los habituales zombies del moroder…

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  4. Piluca

    Digo yo, que si este sinvergüenza lo tiene en propiedad se le podrá embargar el bien ¿no?, que asco de gentuza.

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  5. Martita

    Muy buena noticia, veremos ahora si se hace efectiva la sanción y lo cierran de por vida.

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  6. Antón vecino

    Estupendo artículo, los vecinos seguimos esperanzados con que esto sea el fin de esa actividad.

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