Viviendo como una reclusa: Magda Donato ya hacía periodismo gonzo en los años treinta

La periodista se infiltró como reclusa en la cárcel femenina de la calle de Quiñones y publicó un vibrante reportaje en el periódico Ahora

Retrato en la etapa mexicana, sobre 1950 | https://www.mediateca.inah.gob.mx/

Décadas antes del periodismo gonzo de Hunter S. Thompson, y muy lejos de la redacción de la revista Rolling Stone, ya se había practicado periodismo con el redactor como sujeto implicado, desde dentro, en la noticia. Carmen Eva Nelken Mansberger, hermana de la célebre política Margarita Nelken y auto rebautizada como Magda Donato, realizó en los años treinta del siglo XX una serie en el diario Ahora llamada Reportajes vividos, para los que se emboscó en un hospital psquiátrico, en albergues de mendigos o en una cárcel de mujeres, reportaje en varias entregas éste del que nos ocuparemos hoy. En el año 2018 la editorial Renacimiento reunió estos magníficos reportajes en un volumen.

Una reclusa dando de mamar a su bebé.

La cárcel en la que Donato entró disfrazada era la de la calle de Quiñones, ubicada en el viejo monasterio de esta vía desde tiempos de la desamortización, un centro insalubre regentado por religiosas.

El serial periodístico comienza con un dominio magistral de la puesta en escena, heredado del folletín literario en prensa, con una carta abierta de la periodista al juez municipal del distrito de La Latina: “Yo, lo confieso, sabía perfectamente que cometía un delito; pero ignoraba que le correspondiese un castigo tan severo. De haberlo sabido… lo habría cometido también, porque soy muy valiente, con ese valor que da la ignorancia a los niños que meten la mano en el fuego y a las gallinas que se colocan ante los automóviles”. La carta, acompañada de una foto de Donato caracterizada y el anuncio del próximo reportaje por entregas La vida en una cárcel de mujeres, pide clemencia a la autoridad y anuncia al lector que la periodista ha usurpado una personalidad ficticia para entrar en el penal femenino de la cárcel de Quiñones, razón por la que podría ser condenada a dos años de prisión real.

Y así es como comenzó el siguiente domingo el reportaje, narrando una denuncia falsa, un teatrillo orquestado con una amiga en el juzgado, por una supuesta riña callejera, que acabaría en una multa que no pagaría conscientemente para entrar en prisión durante unos días, claro. El relato del engaño destila un humor fino que pronto cesará al sumergirse en la descripción truculenta del internamiento y el miedo que sintió inicialmente, al quedarse sola en la primera galería húmeda y oscura de la primera noche, repleta de camas, con mujeres de una posición social inferior a ella que, sin duda, le infundían cierto miedo.

Grupo de reclusas a la entrada del «lavabo» (pie de foto original en el reportaje)

María León –el alter ego de Donato, con faltas de ortografía e intento de maneras humildes, interpretado por la periodista– va descubriendo el día a día de la cárcel a golpe de campana: la que anuncia la hora de la escuela, del taller (las reformas republicanas habían introducido remuneraciones pero no había tal trabajo hacía tres meses), el momento de formar para el almuerzo, de formar para el patio, de formar para la cena…y a dormir a las siete de la tarde, “si, a las siete, la hora deliciosa del verano madrileño”. Y, luego, a charlar de sus cosas en la celda sin armar ruido, y la periodista muestra entonces que ha perdido el miedo inicial a la otra que honradamente escribía en el primer capítulo dominical.

En el artículo se menciona de pasada que en pocos meses se inauguraría la cárcel nueva, a propósito de Charito, una reclusa que llora porque la trasladan a la cárcel de Alcalá. “¡Si te vas por poco tiempo! Ya sabes que el mes que viene inauguramos la cárcel nueva, y dicen que vendrán a ella también todas las de Alcalá».

Aquí es necesario reseñar el papel de Victoria Kent como Directora General de Prisiones, cuya labor reformadora culmina con la construcción de la nueva Cárcel de Mujeres de las Ventas, inaugurada ese mismo año (1933), medida que vino acompañada de otras para modernizar el sistema penitenciario, como la creación del primer cuerpo de funcionarias de prisiones.

En el comedor, en primer término, la propia Magda Donato.

Donato no hace un relato terrible de la cárcel y, aun así, considera devastadora la privación de libertad, así como la falta de higiene y lo inadecuado del edificio (que supone cambiará en la nueva cárcel). Su descripción es amable con el adelanto penitenciario republicano, pero, lejos de idealizar la prisión, considera que es “para la mayoría un infierno, un lugar de indecibles torturas, porque se está separada de la familia, del hogar, de las ocupaciones y diversiones habituales”. La crítica más feroz de Donato es hacia la injusticia que supone la espera y la incertidumbre de quienes están en prisión preventiva, situación contra la que Donato incluye una misiva al Ministro de Justicia en su reportaje.

Después del reportaje, Donato dio conferencias sobre el tema | Ahora, 25-11-1933

En el texto de Magda Donato se evidencia su condición de feminista: hay mujeres amamantando, camaradería femenina, niños nacidos en la cárcel –donde “la enfermedad más corriente es el parto”– se deslizan opiniones a favor de la contracepción y hasta se deja entrever la difícil situación de aquéllas que abortan. Donato militaba desde 1918 en la Unión de Mujeres Españolas, una de las primeras asociaciones sufragistas del país.

Magda Donato lega, en unas cuantas entregas, escenas llenas de vida de Soledad La Mechera, La Requejo –una criada “simpatiquísima” pero con un pronto importante, que la hizo matar a una compañera con una plancha–, La Basilisa, que llevaba ya ocho meses en preventiva; de amas, las que leen –ella misma– cartas a las compañeras que no saben hacerlo, de mujeres cuyo principal problema era, sobre todo, ser pobres.

Magda Donato: periodista, dramaturga, actriz y militante feminista

Además de anticipadora del Nuevo Periodismo –o, por si fuera poco– Donato (Madrid, 1898-México, 1966) fue dramaturga, actriz y señalada feminista. Comenzó su actividad periodística en 1917 con una columna en El Imparcial llamada Femeninas, en la que hablaba de mujer y sociedad. Son estos textos en los que empieza a ensayar el humor fino que destilan la mayoría de sus escritos. Colaboró además en El Liberal, Heraldo de Madrid, Mundo Gráfico, Estampa, Informaciones, Blanco y Negro, Nuevo Mundo, Ahora, Ondas, La Voz de Córdoba y Mi Revista, entre otras publicaciones.

Desde 1930 perteneció al Partido Federal, coincidiendo esta militancia política con el mayor compromiso con el reformismo social en sus artículos de prensa. Durante la Guerra Civil escribió artículos sobre las milicias populares, las mujeres en la retaguardia o la situación de los soldados en el frente; y entrevistas a políticos destacados en Mi Revista, como la que hizo a Victoria Kent.

En el mundo de las tablas pronto destacó como una voz importante del teatro experimental junto a figuras como Cipriano Rivas Cherif o Margarita Xirgu. Con Rivas Cherif fundó en 1921 el Teatro de la Nueva Escuela y participó en otros grupos renovadores como Caracol. En esta faceta hizo tándem con su pareja, el escenógrafo y dibujante Salvador Bartolozzi, con quien escribiría obras infantiles que, en ocasiones, revisaban cuentos tradicionales desde la óptica social del momento, como Pinocho en el país de los cuentos o Las aventuras de Cucuruchito y Pinocho. Sin duda, sus facetas como dramaturga y actriz son inseparables de los Reportajes vividos.

Donato y Bartolazzi

Desarrolló su militancia feminista dentro de la mencionada Unión de Mujeres de España, asociación fundada en Madrid por Lilly Rose de Cabrera Schenrich, más conocida como la marquesa del Ter. Frente a la coetánea Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), integrada por un grupo heterogéneo de mujeres de clase media alta como Clara Campoamor, Victoria Kent o María de Maeztu, la UME presentaba una opción más interclasista, aconfesional y cercana políticamente al PSOE. En UME militaban mujeres también diversas, como Carmen de Burgos, María de la O Lejárraga o la propia Donato y, en todo caso, ambas asociaciones se nutrían de la burguesía comprometida socialmente del momento.

Como tantos españoles, Donato y Bartolozzi tuvieron que cruzar los Pirineos en situación de penuria al acabar la Guerra Civil. En París, huyeron de madrugada del tren de refugiados que les llevaba al norte de Francia y, tras diversos avatares y el paso por el campo de Kasba Tadla (Marruecos), acabaron en México, donde destacó en su faceta de intérprete (obtuvo un gran éxito con su papel en Las Sillas, de Ionesco). Magda Donato murió en Ciudad de México en 1966 y, como tantos náufragos del exilio español, su figura quedó en el olvido.

Entregas del serial publicadas en Ahora:
Domingo, 2 de julio de 1933
Martes, 4 de julio
Miércoles, 5 de julio de 1933
Jueves, 6 de julio de 1933
Viernes, 7 de julio de 1933
Sábado, 8 de julio de 1933Domingo, 9 de julio
Martes, 11 de julio de 1933

PARA SABER MÁS:
Branciforte, L. (2012). El feminismo político de Magda Donato de los años veinte. Cuadernos Kóre, (6), 12-33
Gutiérrez, T. P. (2012). El feminismo más crítico de los años 20 en España: los» peligrosos» artículos de Magda Donato. Sociocriticism, 27(1), 127-146.
Ramos, M. D. (2010). Magda Donato, una mujer moderna. Su labor como articulista en la prensa española (1917-1936). Arenal. Revista de historia de las mujeres, 17(1), 177-196.

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