Las terrazas de Malasaña menguarán en horario con la nueva ZPAE

Los locales tendrán que cerrar media hora antes y el Ayuntamiento podrá reducir su tamaño si detecta problemas de protección ambiental que lo justifiquen

Terraza de La Mucca en la plaza de Carlos Cambronero, una de las afectadas por el cambio legal | SOMOS MALASAÑA

La revisión de la Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE), la principal herramienta del Ayuntamiento para luchar contra el ruido en el distrito Centro, tendrá pronto efectos visibles en las calles y plazas de barrios como Malasaña, donde se limitará el horario de terrazas y se podría reorganizar el espacio que ocupan mesas y sillas en las zonas con problemas, informa el Ayuntamiento de Madrid.

Entre los detalles más destacados de la normativa, que ya adelantó Somos Malasaña en verano, está el de adelantar el cierre de las terrazas media hora todos los viernes, sábados y vísperas de festivos. Esto supondrá que la mayoría de terrazas deberán estar recogidas a la una de la madrugada los fines de semana y a medianoche el resto de días del periodo de primavera-verano (del 16 de marzo al 15 de octubre). En las zonas de contaminación acústica moderada y baja se permitirá la apertura hasta la 1.30.

Además, el Ayuntamiento se reserva el derecho de «reducir el horario de funcionamiento atendiendo a razones de interés general o en aquellos casos en los que exista más de una sanción firme», reza el texto normativo. También podrá limitar la superficie máxima de terrazas «en aquellos ámbitos en los que su concentración u otros usos aconseje establecer condiciones especiales de protección ambiental».

«En nuestro caso nos van a hundir», se queja Iván Báez, propietario del bar El 2D, un clásico de la Plaza del Dos de Mayo. Además de temer una posible reducción de sus ocho mesas, se queja de la limitación horaria en uno de los momentos que más negocio tiene y de que no podrá tener puertas y ventanas abiertas ni música en su local (otra de las medidas que incluye la nueva normativa). «La nueva ZPAE va a acabar en Malasaña con los bares clásicos de toda la vida, solo quedarán franquicias», vaticina mientras lamenta la medida municipal y dice sentirse defraudado con Manuela Carmena, «a la que votó gran parte de la hostelería del barrio», añade.

Iván, que además de hostelero se implica desde hace años en los problemas del barrio y ayuda cada mes de mayo en la organización de las fiestas vecinales, luce un cartel de SOS Malasaña en la puerta de su local. Se siente especialmente perjudicado por una normativa que le puede hacer dejar el negocio que lleva su familia desde los años ochenta. «Sé que La Viña va a presentar alegaciones, pero no sé qué pasará si la ZPAE se aprueba tal y como está ahora, tal vez tenga que vender el local, porque tampoco nos estamos forrando con él», lamenta.

En el otro lado, las asociaciones vecinales que piden endurecer más el texto legal que prepara el Ayuntamiento: «Tenemos un gravísimo problema de ruido en Malasaña, por lo que se tiene que abordar y plantear que la salud de sus vecinos está por encima de todo lo demás». Lo afirma Jordi Gordón, portavoz de la asociación Acibu y de la plataforma SOS Malasaña. Él valora las nuevas medidas incluidas en la ZPAE: «Es un paso adelante, pero los habitantes del Centro necesitamos más».

Gordón cree que la norma se puede mejorar mucho en la parte de la disciplina: «Seamos claros: la ZPAE se endurece porque los niveles de ruido han subido en Malasaña, debido en parte al incumplimiento de la ley, que data de 2012», afirma. Por ello informa que las asociaciones vecinales del distrito presentarán alegaciones esta semana reclamando, entre otras cosas, mayor recorte horario, medidas contra las barras de degustación y un límite máximo en el número de sillas y mesas que podrá sacar a la calle cada local.

La Zona de Protección Acústica Especial de Centro se encuentra en este momento en periodo de información pública hasta el 4 de febrero. Cualquier colectivo y personas individuales pueden presentar alegaciones a la norma, que serán estudiadas por el Ayuntamiento antes de su aprobación definitiva en el Pleno. El equipo municipal la ha endurecido después de comprobar en varias mediciones de ruido que los niveles siguen estando por encima de los niveles de calidad acústica deseables. Con la nueva legislación se espera «continuar mejorando su situación acústica y poder así compatibilizar el derecho al ocio nocturno y el derecho al descanso de la ciudadanía madrileña».

Límites de aforo para las nuevas licencias

La revisión de la ZPAE de Centro también incluye medidas que impedirán la apertura de nuevos establecimientos con una desproporción entre su aforo máximo y el tamaño de su terraza. Por norma general, su tamaño no podrá superar el del 50% del aforo autorizado para el local principal. Es decir, que si un local cuenta con 40 personas de aforo, no podrá desplegar una terraza con más de 20 sillas.

Esta parte de la normativa se aplica solo a las nuevas licencias y no con carácter general, como publicó este diario en una primera versión de esta información. Las terrazas existentes en la actualidad podrán mantener sus dimensiones actuales, salvo que el Ayuntamiento detecte problemas acústicos o de movilidad y crea necesario una reorganización, lo que podría conllevar por esta vía a una reducción de sillas y mesas, como ya ha sucedido en Gran Vía.

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4 Comentarios

  1. RAUL

    El gran problema de ruido de nuestro barrio son los lateros, a esos no los hacen nada. Solo hacen inspecciones a los bares que estan bien insonorizados y les frien a multas, limitando el horario y hacer que cierren mas pronto para que se que quede la gente de macrobotellon en la calle con la barra de los lateros.
    Y vivo en Joan Puyol que lo sufro todo los fines de semana.

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  2. Capitan Malasaña

    En el centro de Madrid las zonas ajardinadas ya son historia. Ahora son zonas de cemento, donde se ponen terrazas, se alquila espacio para eventos o se instalan casetas temporales para vender o promocionar algo. Y el mejor ejemplo de esta barbarie… la Plaza de Callao entre otras. Aunque Luna tampoco es mal ejemplo.

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  3. Chaaaaaarles

    Pues toca mantenerse firmes frente a las presiones que van a sufrir desde esas «estupendas personas» de La Viña. Yo «lo siento» por ellos, pero lo que NO PUEDE ser es que los espacios públicos sean tomados por los negocios privados. No tenemos parques en el barrio y las pocas plazas (plazas duras… gracias, Sr. Gallardón) están en mal estado y tomadas por las terrazas. ¿Dónde se ha visto que los negocios primen sobre la vida de los vecinos?
    Aquí lo que pasa es que después de años de crecimiento y beneficios, se da algo de aire (insuficiente aún, pero necesario y vital) a los vecinos ahogados por la falta de espacio, de sueño, de limpieza… y que cuando a uno le quitan siempre es doloroso. El error fue haber concedido tanta manga ancha que ahora hay que recortar.
    Sé que los alquileres de los bares estarán por las nubes, pero ese problema no puede resolverse dejando o ampliando las terrazas en número u horario. Este es el país de los parches y de la falta de solidaridad. La solución a que un negocio pueda mantenerse abierto no es limitar ni perjudicar la vida de nadie.
    Vivo cerca de Carlos Cambronero y la imagen de la terraza de La Mucca es vergonzosa. Se tira horas y más horas del periodo otoño-invierno vacía (bravo por el nuevo invento ese de las terrazas permanentes, oyes). Tenemos plazas que son difíciles, pero esa directamente no es plaza. Es aparcamiento de bicis (que utilizo a diario, ojo), de coches y camiones de reparto, de motos, de cabinas telefónicas, un tercio está tomada por la maldita terraza… Ahí se ha decidido que no puede haber una plaza y no entiendo porqué. Hay árboles bien grandes y sería un espacio perfecto para los juegos de los niños.
    Esa es otra, sólo los pequeños tienen unos pocos parques (pequeños, sucios y maltratados por otros «ciudadanos» que vienen al barrio) pero los de 6 a 15, por decir algo… ¿Dónde tienen que meterse? Todos apelotonados en la plaza de la Luna, entre coches de Policía, terrazas, turistas, transehúntes, fuentes….. Vaya mierda de «barrio», yo lo siento mucho, pero esto tiene que cambiar. Nadie tiene aquí espacio.
    Por eso siento que bares del barrio (odiosas cadenas, que son las beneficiadas) tengan que hacer ajustes por la incompatibilidad de sus negocios con la vida normal de los ciudadanos. Siento que sus locales sean tan caros y eso nos afecte a todos (precios, etc.), pero, una vez más, la solución NO ES MANTENER LAS TERRAZAS, hay que quitarnos esa idea de la cabeza.

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    • Elena Valiente Mendez

      Totalmente de acuerdo.
      Los vecinos tenemos derecho a no soportar los ruidos, la falta de edpavio y todos los problemas q acarrean las terrazas y los bares a gogo.
      Son demasiados bares, tascas, y otras especies.

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