¿Te cuesta decir ‘no’? Aprende a poner límites sin quedar mal

Aprender a decir "NO" resulta de vital importancia para nuestra seguridad y autoestima. El peor "NO" es el que no hemos sido capaces de decir por miedo, culpa o indecisión. Nuestra psicóloga, Mónica Manrique, nos explica cómo hacerlo sin quedar mal

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

Desde Instagram (@mi.psicologa) me preguntan cómo poner límites sin quedar mal. Recuerda que si lo deseas tú también puedes plantearme tus propias dudas. Aquí te recomiendo tres técnicas asertivas para decir NO y establecer límites.

Mi psicóloga – Mónica Manrique
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“Lo más importante que aprendí a hacer después de los 40 años fue a decir no cuando es no”. Gabriel García Márquez

En muchas ocasiones, un NO, es la forma de manifestar nuestro criterio y defender nuestra postura. Cuando queremos decir NO y lo decimos sin sentir culpa ganamos en seguridad y autoestima. Tenemos que ser capaces de decir NO de manera clara e inequívoca, pero procurando que la otra persona no se sienta ofendida. A la hora de decir NO iremos al grano. Podremos dar razones pero nunca excusas ni justificaciones.

Estas tres técnicas nos pueden ser de gran utilidad a la hora de decir NO:

1. La técnica del bocadillo

Consiste en disminuir la carga negativa del NO utilizando la empatía y el refuerzo. Lo primero que haremos será empatizar. Esto hará que se abran los canales de comunicación favoreciendo que seamos escuchados/as. Después vendrá el NO, con un pequeño argumento, sin excusas ni justificaciones. Para terminar, expresaremos algo positivo. Esto mitigará la carga negativa del NO, favoreciendo que la otra persona no se sienta ofendida.

2. La técnica del banco de niebla

Se trata de responder de manera vaga, “sin entrar al trapo” cuando nos atacan, chantajean o insisten en exceso. Para ello, damos al otro/a la parte de razón que pueda tener, pero no cambiamos de opinión. Parecerá que estamos cediendo terreno, pero sin cederlo realmente, ya que, en el fondo, se deja claro que no se va a cambiar de opinión. Para ponerla en práctica tenemos dos opciones: convenir con la verdad reconociendo lo que nos plantean (tienes razón, es cierto, es verdad que…) y otra opción sería convenir con la posibilidad (es posible, puede que tengas razón, a lo mejor…).

3. La técnica del disco rayado

Consiste en repetir un pequeño argumento y el NO, una y otra vez, manteniendo la calma en todo momento. No entraremos en discusiones, ni haremos caso a las provocaciones que nos puedan hacer. Tampoco daremos más razones ni justificaciones. Insistiremos en repetir nuestro argumento y el NO, una y otra vez, hasta que la otra persona quede convencida o, por lo menos, se dé cuenta de que no va a conseguir nada con su insistencia.

El uso de cada una de estas técnicas, para que sea efectivo, tiene que ir acompañado de un lenguaje no verbal que transmita seguridad y contundencia sin llegar a ser agresivo. Que diga algo así como: “Por mucho que insistas no voy a cambiar de opinión, esta es mi última palabra.”

No podemos olvidar que el peor NO es el que no hemos sido capaces de decir por miedo, culpa o indecisión. Es el que se queda dentro de nosotros/as mermando nuestra autoestima y haciendo que acumulemos rencor y resentimiento.

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