Lo que sucedió en Malasaña durante las vacaciones: obras, pisos de lujo, amianto y la visita de Pedro Sánchez

Las controvertidas decisiones del nuevo Ayuntamiento marcaron el inicio del verano, que se cerrará con Madrid Central funcionando pero con menos previsión de equipamientos públicos de la que había en junio

Contenedor de obras junto al monumento a Daoiz y Velarde | SOMOS MALASAÑA

El verano apura sus últimos coletazos en Malasaña y sus habitantes van volviendo esta semana a recuperar el ritmo habitual. Somos Malasaña, el periódico del centro de Madrid que nunca se marcha de vacaciones, aprovecha cada año estas fechas para repasar lo que sucedió durante los meses estivales, en los que siguen pasando cosas, a veces de gran importancia para el barrio sus moradores.

El estío comenzó con malas noticias para las instalaciones públicas del barrio. El nuevo equipo municipal decidía dejar a la zona sin el Centro Cultural Manuela Malasaña, un espacio que iba a empezar a funcionar en otoño pero al que ahora se trasladarán las oficinas del área de Deportes del Ayuntamiento, si el consistorio no rectifica su decisión, (Ciudadanos siempre ha mostrado dudas con este proyecto). El concejal de Centro, que asumió la responsabilidad de la idea, ha prometido -sin fecha definida- un centro cultural de menor tamaño en Conde Duque, para lo que anuló el concurso para adjudicar la cafetería-coworking prevista allí. Por la historia de este espacio, aún no está dicha la última palabra.

Cartel de obras en el edificio de San Bernardo 68 | SOMOS MALASAÑA

El anuncio llegó casi a la vez que la batalla por Madrid Central, que Almeida suspendió durante una semana y tuvo que volver a poner en marcha obligado por la justicia. A finales de septiembre ha explicado que el Ayuntamiento presentará sus «mejoras» a este área de circulación restringida (esperemos que no toquen la Gran Vía, por lo que avisan los expertos) que ha mejorado sensiblemente la calidad ambiental de Malasaña y ha eliminado gran parte de su tráfico rodado.

Novedades municipales aparte, lo que no ha cambiado es la máxima de aprovechar el verano para ejecutar obras. La mayoría de ellas se extenderán más allá de este periodo (reformas del Dos de Mayo, Amaniel, Palma, Plaza de España…) pero algunas como el readoquinado de Pez comenzaron y finalizaron en un plazo relativamente corto. Los vecinos de San Vicente Ferrer y Palma, mientras se ejecutaban los trabajos, descubrieron que sus calles serán menos verdes de lo prometido, al perder la mitad de árboles con respecto al proyecto inicial. Obras también siguen habiendo en el Metro, donde se encontraron -en la estación de Tribunal- placas de amianto en una zona de tránsito de viajeros, por lo que se cerraron los pasillos al público.

Obras también pero privadas son las que se siguen ejecutando sobre edificios enteros de Malasaña, que están sirviendo para crear un mercado inmobiliario de lujo en lo que antes eran modestas viviendas. Está sucediendo en Fuencarral 77, en Divino Pastor 5 y, en general, en muchas partes del barrio. El movimiento vecinal, mientras tanto, intenta no desaparecer ante este nuevo mercado y planteó sus reivindicaciones al nuevo equipo municipal.

Pedro Sánchez, durante un momento de su reunión en La Industrial | PSOE

En el apartado de anécdotas, toca reseñar la visita a Malasaña del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que eligió un local de coworking de San Vicente Ferrer para mantener una reunión de trabajo pública, con el objetivo de preparar su programa electoral. También el rodaje de la primera película de terror ambientada en el barrio, Malasaña 32. Y, por último, hay que reseñar el cambio de política de empresa del Teatro Barceló: la discoteca más grande de la zona pasó en pocos meses de albergar mítines de Vox y envolverse en la enseña nacional a acoger fiestas de temática LGTBI y a rechazar cualquier futuro acercamiento al partido de Abascal.

El verano dejó muchas estampas, como la de la esperadísima puesta en marcha de uno de los iconos del centro de Madrid, el Edificio España y sus espectaculares interiores. En medio del parón entre tanto, descubrimos que hay esperanza para el ser humano: cientos de personas pusieron más de 12.000 € de su bolsillo para que una librería, La Semillera, siguiera abierta en el barrio.

3 Comentarios

  1. JB

    Si, hay calles, y algunas plazas, que necesitan un poquito de cuidado y alguna reforma, pza Mostenses, Calle Noviciado, calle Antonio Grilo, pza de la Luna (más espacios verdes)…

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  2. Simona G

    Soy vecina de San Joaquín y las obras de Fuencarral 77 me están afectando desde hace un año y van a durar al menos hasta finales de año. A los andamios casi pegados a mi pared-que me han obligado a quedarme encerrada en casa sin poder tender la ropa ni abrir las ventanas-hay que añadir obviamente polvo y ruido descomunal por el cual tengo que llevar tapones estando en casa. Durante las vacaciones han quitado los andamios y me he dado cuenta que mientras su pared habia ido ganando al menos 15 cm quitando a los vecinos de mi calle con pisos interiores cualquier vista a Fuencarral. De verdad para este tipo de obras y de inversores es necesario pasar por encima de los vecinos y su calidad de vida de forma tan descarada para su interés y a NADIE le importa?

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  3. Ginger

    «Los vecinos de San Vicente Ferrer y Palma, mientras se ejecutaban los trabajos, descubrieron que sus calles serán más verdes de lo prometido»

    Creo que queríais poner MENOS no más.

    Y si efectivamente preciosos bolardos los de las calles Palma y Ferrer, cuando las cosas se hacen sin cariño y sin pensar en la estética congruente con el entorno pasan estas cosas. No obstante me alegro, de que se pueda andar cada vez mejor por estas calles….y por diós hagan algo con Noviciado, es una calle con una calzada maltratadísima, con mucha afluencia tanto de comercio, personas como coches y da pena.

    Eso sin contar con la calle Antonio Grilo, que de repente parece que estas en el Bronx, habéis visto esas aceras por favor?

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