Malasaña se apunta a todas las modas: la normalización de los supermercados eróticos y ‘sexshops online’

Los espacios y objetos dedicados al placer se despojan de cualquier tipo de pudor en busca del gran público

Imagen de RJA1988 en Pixabay

El mundo del erotismo, del sexo y de los llamados juguetes para adultos ha dado un gran paso al frente entrando sin pudor en nuestro día a día y normalizándose. En Malasaña, que no es que fuera una zona ni mucho menos pacata ni recatada en este sentido, podemos decir que esa normalización se ha hecho aún si cabe más patente.

La apertura de dos supermercados eróticos a pie de calle, el éxito de las pequeñas convenciones sobre objetos para dar y recibir placer -como la realizada recientemente en la zona por el sexshop online sexplace, una evolución de las clásicas reuniones de tuppersex- y las conversaciones, por ejemplo, sobre la eficacia del ya famoso succionador de clítoris que se pueden escuchar en casi cualquier bar de la zona a poco que prestemos atención a lo que se dice en la mesa de al lado, así lo indican.

A nadie extraña ya el ir andando por la calle de Fuencarral y toparse con un gran cartel anunciando la que presume de ser la tienda de juguetes eróticos más grande de la ciudad con 200 metros cuadrados dedicados al placer (Be Lover, calle Santa Brígida, 4), o salir del más que centenario teatro Lara y leer en el amplísimo escaparate de Lys Erotic Store (Corredera Baja de San Pablo, 8) un letrero –Placer al alcance de los dedos– que incita a visitar un lugar con aspecto de perfumería de alto nivel, más que de cualquier otra cosa.

Ambos espacios, de reciente apertura, son una notabilísima evolución de los clásicos sexshop de toda la vida que, por mucho que poco a poco hubieran ido despojándose del oscurantismo que solía rodearlos, seguían siendo establecimientos nicho a los que se entraba tratando de no ser visto o, en el mejor de los casos, con la sonrisa despreocupada de quien se sabe haciendo algo así como una atrevida travesura.

Muy al contrario, estos recién llegados a Malasaña se presentan como supermercados eróticos, grandes superficies comerciales de placer pensadas para un consumo masivo, que ofertan además cursos, talleres y todo tipo de artilugios ideados para gozar y a los que se puede entrar de igual forma que se entra a cualquier tienda de ropa de las que pueden tener a su alrededor.

Esta normalización que se está produciendo de los productos eróticos y de las tiendas que los comercializan llega hasta el punto de hacer que estos objetos sean cada vez regalos más usuales para cualquier tipo de celebración y fecha.

Ejerciendo de voyeurs de gustos ajenos, nos damos cuenta de que en estas tiendas triunfan los packs de experiencias y los kits sensoriales y de masajes y que, según el portal online sexplace -con más de 5.000 productos eróticos en su catálogo-, entre lo más vendido en estos establecimientos se encuentran las muñecas hinchables realistas, los estimuladores de clítoris, los arneses, los vibradores punto G y los huevos remotos femeninos.

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