Las 20.000 vidas de la sala Siroco

En esta sala del número 3 de la calle San Dimas han empezado grupos míticos como Los Rodríguez o Pereza. Hervidero cultural durante tres décadas, celebra su cumpleaños con una programación especial de conciertos y fiestas

Escenario de la sala Siroco

Una búsqueda de la palabra Siroco en Somos Malasaña arroja 398 resultados. Parece mucho, pero es una nimiedad entre la enorme oferta musical que la sala de la calle San Dimas ha programado en nuestra década larga de vida y ellos, además, llevan ya 30 años y más de 20.000 conciertos.

La Siroco cumple tres décadas y celebra su cumpleaños como sabe: con conciertos y fiestas durante este mes de enero. Entre las bandas que pisarán la sala encontramos algunas de sonido clásico malasañero -muy bregadas en su escenario, como Sobrinus o Garaje Jack– y otras más actuales. No faltarán tampoco lugares comunes de su singladura reciente, como Siroco es Reggae, los Premios Siroco (el miércoles 22 de enero), o las Fast Expo. La celebración de cumpleaños acabará el 1 de febrero con The Rat Pack, un proyecto que reúne a distintos artistas de la escena rock madrileña para rendir homenaje a los referentes de su generación.

Juan de Pablos, en una fiesta ‘Flor de pasión’ celebrada en Siroco

El origen del local (1989), nacido en los años que podríamos llamar de travesía de la Malasaña de la Movida a la indie, hay que buscarlo en una idea de sus, entonces, jovencísimos socios David Novaes y Miguel Calvete: abrir una sala de música en vivo con un aforo de poco más de 200 personas y con una programación nutrida e interesante.

En el local habían estado antes otras salas míticas: espacios de libertad sexual durante el último franquismo, como el Dimas Club (club de travestis), Fantasy; el antro rockero llamado Sala San Dimas y, justo antes de abrir la Siroco, la primera discoteca de lesbianas de Madrid, Ellas. Aún antes, en el lugar había un antiguo almacén de material de construcción y una fábrica de gaseosas.

La sala Siroco conserva hoy el mismo espíritu y la pátina de los años a pesar del lifting al que se sometió en 2011. En esa reforma se incorporó un pequeño espacio de la planta de arriba para acústicos y sesiones, Siroco Lounge, que rápidamente se convirtió en seña de identidad de la nueva etapa.

Pereza e Iván Fereiro, en el camerino de la sala Siroco

En el ala oeste de la calle de San Bernardo se ha creado a lo largo de los años un circuito de botellines, conciertos y risas nocturnas que tiene en la sala Siroco su centro neurálgico. En él conviven grupos que empiezan (y que en ocasiones se convierten en mainstream, como sucedió con Los Rodríguez, Pereza o M-Clan), la escena underground madrileña, grupos internacionales y viejas glorias nacionales devenidas en secretos exquisitos.

Siroco también es un nodo de complicidades culturales, bien ejemplificadas en las que han surgido alrededor de Paco Clavel, uno de sus dinamizadores. Él llevó allí la idea de Juan López Cinema Oh! Culto, un híbrido de ciclo de rarezas sobre cine español y logia, que recordaba a los tiempos del café teatro de ambiente gay y a las vidas anteriores del local. Paco Clavel también ha llevado a la sala nombres míticos como los de Alaska, Los 3 sudamericanos o Vainica Doble. La tribu popera del Siroco ha sido una de las más presentes, con sus programaciones frescas de verano – Operación Bikini lleva celebrándose desde 1999–, con las fiestas del programa Flor de Pasión (del periodista Juan de Pablos), o actuaciones de clasicazos como Fernando Márquez El Zurdo o Kikí d’Akí.

Otras complicidades rastreables en su historia reciente son aquellas que tenían por anfitrión a Patacho Recio (Glutamato Ye-Ye) en las jam-guateque llamadas Coctelera Sónica, reuniones festivas por las que pasaban personajes míticos del pop español. Aún es posible ver en YouTube a miembros de Los Enemigos, Glutamato Ye Ye o Radio Futura pasándolo pirata sobre su escenario. Nosotros nos quedamos con Germán Coppini (con peluca rubia) imitando junto a Fernando Martín a Los Pecos, en un vídeo que hemos incrustado en este artículo.

 

Pero la dimensión de Siroco trasciende las fronteras malasañeras y madrileñas. Cuando hubo que anunciar un concierto de Penélope Trip, Eliminator Jr. y Manta Ray se acuñó para el flyer un nombre que haría fortuna: Xixón Sound. También fue en esta sala donde los madrileños conocimos el Donosti Sound del que La Buena Vida, Le Mans y Family fueron sus principales exponentes.

Siroco es música y como tal también sale en algunas canciones porque está presente en un montón de recuerdos compartidos: salta del verso “controlar cada baldosa del baño del Siroco”, cantado por Pereza, al “de Siroco a Las Ventas” de Los Rodríguez antes de un concierto, pasando por algunos versos de temas de un montón de grupos menos conocidos –de punk, noise, cualquierestilo– que llevan ya tres décadas rimando con el ambiente único de la Siroco.

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1 Comentario

  1. Antonio

    Qué bonito parece todo cuando no se nombra a los vecinos de la calle San Dimas, que somos los que llevamos sufriendo 30 años a lo largo de esta pequeña calle los botellones, venta ilegal de bebidas, gritos, peleas, venta de drogas, orines, defecaciones y pintadas. De jueves a Domingo como mínimo, todas las semanas durante 30 años. Se dice rápido… ¿Y que no haya puesto nadie una solución en todo ese tiempo? Y claro, la culpa es nuestra por tener un piso en una calle donde hay una discoteca (sí solo una, la sala siroco) Siroco nunca ha controlado lo que ocurre en la calle porque dicen que no es culpa suya, pero cuando no abren es la calle más tranquila de Malasaña. Si de verdad fueran vecinos de Malasaña (como se auto denominan),y no un mero negocio en busca del máximo beneficio a toda costa, harían todo lo posible para la buena convivencia en esta calle. En fin, que a quien lea esto solo le importa el rato que va a estar en la cola esperando a entrar a un concierto de charla con los amigos sin tener en cuenta que arriba hay gente descansando, y el rato que se va a echar luego fuera tomando unas latas del vendedor ambulante de turno, para luego mear en la esquina, meterse una raya y vociferar cualquier canción a las 5 de la mañana.
    ¿Y así, impune, seguirá 30 años más?

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