José Nakens: el santón del republicanismo que fue excomulgado 47 veces

Republicano revolucionario, escritor y anticlerical, la obra de su vida fue el semanario El Motín.

José Nakens durante su detención con motivo del atentado de Mateo Morral

Siendo José Nakens (1841-1926) un hombre al final del camino concedió una entrevista al periodista Alfonso Camín en la que se resumió a sí mismo de la siguiente manera: “Nací pobre, fui soldado, he trabajado mucho y no soy rico”. Un epitafio en vida que abunda en una de las características más recordadas por sus contemporáneos: la honestidad. Pasados los años, sin embargo, el conocimiento popular de su figura dista mucho de acercarse a su importancia en vida y, demasiadas veces, su recuerdo se aparece como la simple caricatura del furibundo anticlerical.

Caricatura de Nakens en Don Quijote

Su padre, que recitaba de memoria las arengas de Espartero, influyó en su formación política inicial y cuando este faltó José Nakens tuvo que alistarse en el Cuerpo de Carabineros para llevar pan a casa. Según dejó dicho en Trozos de vida, algo de la cotideanidad militar se le quedó para los restos: las dianas del Cuartel del Conde Duque durante la guerra contra Estados Unidos le animaban aquellos días.

En 1866 llegó a Madrid destinado a la Dirección General del Cuerpo, a puntito para vivir en la capital la Revolución de 1868, que le marcaría enormemente. Durante aquellos acontecimientos, Nakens salió a la calle junto con otros carabineros blandiendo una bandera con unos versos suyos:

«Ni un solo crimen empaña / nuestra gran revolución.
¡Ser libres sin un borrón / no se hace más que en España!»

Comienza en este momento su carrera como escritor y periodista, ya fuera del ejército, aunque se mantendría escribiendo obritas de teatro breves de género ligero, que entregaba bajo pseudónimo. A partir de 1876, cuando consigue entrar a trabajar a El Globo y comienza a publicar la sección Trozos de vida, empezaría a ser conocido en los círculos periodísticos de Madrid.

En 1881 funda El Motín junto con Juan Vallejo Larrinaga, que se convertirá con el paso del tiempo en lo que podríamos considerar la obra de su vida. Durante la primera década larga de la publicación del semanario, el ideario de Nakens fue el de un republicanismo insurreccional a lo Ruiz Zorrilla, virando durante la crisis del 98 hacia un “republicanismo sin apellidos”. Una visión política a favor de los vientos del momento que tomaría forma en la asamblea republicana de 1903 con la creación de un partido republicano único con Salmerón al frente. Nakens participó de aquella aventura política…para alejarse de ella solo dos años después por no encontrar en el partido esperanzas para la vía insurreccional.

Durante el siglo XIX El Motín y sus responsables (e, incluso, sus repartidores) sufrieron en diferentes ocasiones juicios por delitos de imprenta, multas y temporadas tras las rejas. Según las cuentas del propio José Nakens, a lo largo de su vida sufrió 47 excomuniones por parte de distintos obispos, que debieron ser recibidas como medallas por el republicano.

El historiador Manuel Pérez Ledesma recoge en un artículo sobre Nakens las estratagemas a las que debían recurrir el periodista y los suyos para sacar el número correspondiente de El Motín en tiempos de secuestro:

“Hoy se saca por el tejado la edición; mañana acoplada dentro de cubas de aguador preparadas al efecto […] Desde la calle de Isabel la Católica se pasa la tirada, saltando por las ventanas y escalando patios, a una taberna de la calle de San Bernardo; dos coches que aguardan a la puerta se llenan de papel en tres minutos y escapan a todo correr [Puñado de ironías]”.

José Nakens y los atentados

La fama de Nakens también tuvo que ver con las veces que su nombre apareció en la prensa relacionado con atentados anarquistas. En 1897 el periodista republicano recibió la visita de un joven italiano que acabaría confesándole que su presencia en España tenía por objetivo matar “a Cánovas, al rey o a la regente” en represalia por los procesos de Montjuich. Entonces, parece ser, Nakens no conocía el verdadero nombre de aquel italiano que pasaba por ser corresponsal en España de Il Popolo y que resultó ser Angiolillo, asesino de Cánovas del Castillo el 8 de agosto de ese año.

En aquella ocasión Nakens solo tuvo que testificar, pero en el siguiente magnicidio en el que se vio implicado acabaría con sus huesos en la cárcel. El 31 de mayo de 1906 otro hombre entró en la redacción de El Motín (en esos momentos en la calle de Ruiz). Resultó ser Mateo Morral, que le confesó haber arrojado una bomba al paso de la comitiva real por la calle Mayor. Nakens le ocultó, haciendo que pasara la noche en casa de un tipógrafo del periódico antes de iniciar, al día siguiente, una huida frustrada hacia Portugal.

Nakens sería detenido junto con los tipógrafos Ibarra y Mata como encubridores y condenado a nueve años de prisión. Rápidamente se inició una campaña por el indulto del inquilino de la celda número 7 de la cárcel Modelo de Madrid que acabó con la llegada del perdón en mayo de 1808.

Curiosamente, el posicionamiento público de José Nakens siempre fue contrario a la vía del atentado, antes y después de los dos eventos que lo pusieron en el punto de mira de la actualidad de su tiempo. La relación del periodista con el anarquismo hay que buscarla en la porosidad entre los ambientes del republicanismo más insurreccionalista y socialmente comprometido con el anarquismo o el socialismo, así como a la coincidencia en espacios de sociabilidad obreros. En este sentido, podemos citar el caso de Isidro Ibarra, que vasculó a lo largo de su vida entre el anarquismo y el republicanismo federal, y que fue uno de los detenidos junto a Nakens en el proceso de 1906.

Tras una etapa de auge, después de la propaganda brindada por la campaña de amnistía, llegarían los últimos años y el declive definitivo del periodista y su medio. Arribando a los años veinte, el periódico ya había perdido muchos lectores y Nakens, que a estas alturas lo escribía entero, tuvo serios problemas de vista. Medio y periodista se pudieron mantener, en gran medida, por la ayuda de algunos republicanos y las suscripciones populares hasta que en 1925, y tras correr la noticia de que Nakens estaba en la indigencia, la Asociación de la Prensa le concedió una pensión vitalicia de 150 pesetas al mes.

Al entierro del viejo Nakens, que llegó a cumplir los 85 años, acudieron políticos como Lerroux o Besteiro, hombres de la cultura y, también, lectores de El Motín. El viejo santón del republicanismo se lo había ganado con su larga trayectoria pero, además, su reivindicación servía como forma de afirmación republicana durante la dictadura de Primo de Rivera.

El Motín: la obra de su vida

Nuevo Mundo. Año XIV, Madrid, 6 de junio 1907- nº700

El Motín sale a la calle por primera vez el 10 de abril de 1881, coincidiendo con la llegada al gobierno de los liberales, y tendrá desde ese momento su domicilio social y redacción en la zona norte de Madrid. Hemos registrado sus comienzos en la calle de Hortaleza, una sede al poco tiempo en el número 94 de la calle de San Bernardo, otra en Fuencarral 119 durante casi todos los noventa del siglo XIX; en Plaza Dos de Mayo 4 hacia 1898, en la calle de Ruiz 4 (bajo) posteriormente y en Alberto Aguilera desde 1909 y hasta el último número, en 1926 (solo seis días antes de la muerte de José Nakens). La administración y redacción debía coincidir con el propio domicilio de Nakens, al menos en los momentos en los que se trató de una empresa familiar.

La orientación del periódico era republicana –a favor de la unión de todos los republicanos bajos formas insurreccionales– , su forma de abordar las noticias, satírica y sus temas centrales –obsesiones, casi–, la lucha por el laicismo y contra el caciquismo. Durante la primera etapa del periódico el director no era Nakens sino Juan Vallejo Larrinaga y destacaban las espectaculares caricaturas y dibujos de Eduardo Sojo Demócrito, cuyas figuras de curas, en color y a doble página, fueron uno de los principales reclamos de El Motín. Las caricaturas y grabados anticlericales y políticos son, de hecho, parte inseparable del legado del periódico y pieza importante de su financiación, pues se vendían también los grabados aparte.

Otro de los artistas gráficos cuya obra está unida a la del periódico es Eduardo Sáens Hermúa, alias Mecachis. Además, también salió a la calle la Biblioteca El Motín, que, como en otros periódicos del XIX, era la rama editorial de la cabecera y en su caso estuvo compuesto por folletos anticlericales o recopilaciones de artículos del propio José Nakens.

Aunque la composición del periódico es sobre todo una agregación de notas y comentarios breves en tono satírico sobre hechos, muchas veces muy locales, encontramos algunos colaboradores ilustres, como Miguel Sawa. Durante la mayor parte de su existencia El Motín tuvo cuatro páginas, aunque en su última época llegó a alcanzar las 16.

La audiencia de El Motín entre la clase trabajadora fue importante. Órgano oficioso del republicanismo en algunas épocas, tuvo tiradas importantes cuyo alcance real habría que multiplicar por una constante imposible de calcular, pues entonces los periódicos cambiaban de manos y existía la costumbre entre la clase trabajadora de leer la prensa en voz alta a los compañeros, muchos de los cuales no habían podido aprender las cuatro reglas.

A la muerte de su padre, Isabel Nakens, que era su mano derecha, continuó su legado con la revista Reflejo de El Motín, pero ya por aquellas fechas la publicación era ruinosa y, años después, encontramos noticia de subastas públicas de muebles y documentación de El Motín en su casa (y última redacción del periódico de su padre) en la calle Alberto Aguilera. La periodista murió en 1932.

José Nakens tuvo otro hijo periodista, aunque no compartía el apellido con su padre: Javier Bueno. Militante socialista, participó con la pluma en la revolución de Asturias (1934) desde Avance, periódico que dirigía, y luchó con el bando republicano en la guerra. Fue apresado y ejecutado al final de la contienda. Poca gente sabe que Bueno era hijo de Nakens y de la actriz Soledad Bueno.

Pese a que la editorial La linterna sorda publicó en 2014 Puntos negros y otros artículos, la figura de José Nakens y El Motín (cuya colección está casi toda disponible en internet) no es hoy demasiado conocida. Esperamos haber contribuido un poco con estas líneas a su conocimiento popular.

PARA SABER MÁS:
CASTRO, Demetrio. Palabras de fuego. El anticlericalismo republicano. Journal of Spanish Cultural Studies, 2005, vol. 6, no 2, p. 205-225.
LEDESMA, Manuel Pérez. José Nakens (1841-1926): pasión anticlerical y activismo republicano. En Liberales, agitadores y conspiradores: biografías heterodoxas del siglo XIX. Espasa Calpe, 2000. p. 301-330.
Página de El Mótín de la Hemeroteca Digital de la BNE

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2 Comentarios

  1. P. González

    Para quien quiera saber más sobre José Nakens y leer muchos de sus artículos, recomiento el libro titulado «puntos negros» editado por «La Linterna sorda»
    http://www.lalinternasorda.com/naken.html
    Saludos.

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  2. senenoa

    Qué suerte tuvo. Yolo intenté y no me excomulgaron.

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