Sobre la gente de orden que permite que las aceras se llenen de patinetes y otros juguetes

Madrid parece el cuarto de un niño malcriado: caminar por la calle es un ejercicio de equilibrio que requiere sortear la feria de la cacharrería que la modernidad ha dejado esparcida por las aceras

Patinete de alquiler en la plaza del Dos de Mayo | SOMOS MALASAÑA

Pedro Bravo

Acabo de publicar un libro sobre las causas y consecuencias de la saturación turística —Exceso de equipaje (Debate, 2018)—, tengo por ahí un ensayo sobre la bici y las ciudades —Biciosos (Debate, 2014)— y una novela narcoexistencialista —La opción B (Temas de Hoy, 2012)—. Soy socio de Soulandia, una agencia de comunicación, y de Espíritu23, un coworking. Vivo en la linde occidental de Malasaña.

11/01/2020

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Seguramente, muchos de los lectores andan aún tropezando con pilas, muñecos, trozos de plástico y ruedas. Como todo el mundo sabe, los tres tíos de barbas postizas traen sobredosis de regalos a los chiquillos que se portan bien. Y, como también es conocido, parte de portarse bien incluye ordenar el desparrame de juguetes, no dejar cacharros tirados y, en general, mantener la casa colocada. Los padres, los profesores, los tutores, la gente mayor en general es muy mirada con el comportamiento infantil en este aspecto. De hecho, la gente mayor cuando quiere subir de categoría moral se autocalifica como gente de orden.

Lo malo de este principio de autoridad de libre designación es que no viene con los atributos de serie. La gente de orden no obtiene en el momento de ponerse el sello la sabiduría, el conocimiento, la experiencia, el criterio ni la coherencia que se le supone. Por eso, la gente mayor tenemos el barrio como una pocilga. Ya he hablado por aquí de las mierdas de perro y podría hablar ahora de las deposiciones humanas, de las colillas, de los papeles o de la basura pero, al cabo, todas esa porquería no está autorizada por la ley y, por tanto, no es atribuible directamente a la gente de orden. Así que me toca hablar de los patinetes, las bicis y las motos.

Madrid, como muchas ciudades del mundo, parece el cuarto de un niño malcriado. Caminar por la calle es un ejercicio de equilibrio que requiere sortear la feria de la cacharrería que la modernidad ha dejado esparcida por las aceras; difícil para cualquiera, imposible para quien vaya con muletas, silla de ruedas, carrito o sin visión 20/20. Como digo, la diferencia con la basura es que esto ha sido autorizado por la autoridad. Es la gente de orden la que establece este desorden.

No soy yo un obseso de la alineación y la simetría. También sé que las ciudades, como la vida, por muy planificadas que quieran estar, fluyen naturalmente desde la entropía. Pero esto es otra cosa. No me importa parecer neoludita pero, igual que me sigue costando concebir que la vivienda se pueda convertir libremente en un negocio hotelero, no soy capaz de ver el chiste a esta versión de la movilidad como servicio, la que deja las aceras como un catálogo de Toys”R”Us como parte de su modelo de negocio incluso cuando éste ha muerto (la última en cerrar, Coup, es la penúltima en abandonar sus motos en la calle).

Será que yo, que soy cada vez más viejo, entiendo cada vez menos a la gente de orden, ésa que regaña a los niños cuando gritan, juegan o dejan un muñeco tirado en el suelo pero se comporta como un gremlin recién empapado cuando coge su móvil para entrar en redes sociales, le dan un micro para hablar o le toca finalmente gobernar.

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5 Comentarios

  1. Nollug

    Gran artículo, dices verdades como puños. No es cuestión de que te hagas mayor ni nada de eso. Es el problema base que tiene la gente de que NO piensa en los demás y que van como si fueran una «maleta» por la vida, obsesionados con el móvil, dejando las cosas por el medio sin fijarse que detrás viene otro…. He visto absolutas barbaridades con eso de dejar los patines, bicicletas y motos en mitad de la acera. Eso es que NO tienen educación, no se la dieron en casa. Es que no hay otra.

    Y esto, como he comentado otras veces, al igual que lo de mear en la calle, hacer grafitis de mierda en fachadas y portales, dejar la caca del perro y ese tipo de cosas no se resuelven con solo la concienciación, NO, se HA DE PONER MULTAS A CASCOPORRO, Y QUE LLEGUEN A LOS INFRACTORES Y SE LES OBLIGUE A PAGARLAS, ya sean económicas o de trabajos a la comunidad en los que tengan que estar 8 horas retirando patinetes y demás obstáculos y colocándolos correctamente. O limpiando excrementos, o limpiando paredes, etc.

    Esto ha pasado con la anterior alcaldesa y pasa con el de ahora. Regular este puñetero caos en las aceras es muy sencillo, porque además hay una legislación al respecto, tanto para las motocicletas, como para los patinetes y bicicletas, solo hacen falta ganas por parte de las autoridades, tanto policías a pie de calle como ayuntamientos, copón bendito.

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  2. Sílver

    Gracias, Pedro, por no sucumbir a la indolencia ciudadana general. Después de tanto esfuerzo y dinero por hacer de las aceras una zona para el peatón, en particular de los peatones con alguna discapacidad (movilidad en sillas de ruedas, invidentes…), pero también de personas mayores, papás y mamás con cochecito de bebé, o carrito de la compra… para que ahora, en aras de no sé qué movilidad, todo esté envadido de vehículos «share» -también motos particulares- cuyos conductores (cortitos, desconsiderados y maleducados) los dejen donde les sale de los rincones. Almeida y su ley de la selva.

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  3. Juan

    Carmena permitió esto. Y el nuevo ayuntamiento no hace nada. Es tan fácil como poner multas a la compañía y a los autores. Todos los patinenetes tienen un número. Con ese número y la hora y una buena multa de acababa la tontería. Eso o eliminarlos todos. Hablamos de cubos de basura en aceras de 50 centímetros como sucede en la calle quiñones o norte, por las que no se puede andar… Y sin haber solucionado este problema añadimos ahora el de patinetes. Nuestros gobernantes no viven donde nosotros vivimos. Ahí está el priblema

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    • Justino

      Todo vale para atacar a Carmena, los patinetes estan en todas las grandes ciudades de España y Europa sin importar el color de sus gobernantes, pero la culpa es de Carmena,por que no hizo nada y si su equipo no hubiera licitado los patinetes, motos y bicis la culpa tambien seria suya por frenar el progreso. Por otra parte las multas que mencionas si que se ponen, ni te imaginas les pilas de patinetes,bicis y motos que hay en los depositos municipales.

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  4. Ana

    Una vergüenza, si llevo un ciclomotor lo tengo que aparcar en un lugar habilitado, pero si llevo un patinete se me permite dejarlo en mitad de la acera. Lástima que la madre de los que los dejan ahí no esté ciega y se lo trague, entonces no lo harían

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