El verano en el que Madrid fue capital del anarquismo mundial: ruta por la Malasaña rojinegra | Somos Malasaña

El verano en el que Madrid fue capital del anarquismo mundial: ruta por la Malasaña rojinegra

Ruta de memoria histórica por los lugares que albergaron espacios anarquistas durante la década de los años 20 y 30 del pasado siglo

Corredera 20, que albergó el Ateneo de Divulgación Social. Imagen del archivo de SOMOS MALASAÑA, de cuando el edificio fue okupado hace unos años durante el llamado Proceso Corredera

En este periódico nos gusta pasear. Disfrutamos recorriendo una y otra vez las mismas calles, tratando de buscar nuevas perspectivas a nuestros recorridos para poder, luego, compartirlas con nuestros lectores. Con la proliferación de última hora de rutas históricas guiadas por el barrio podría ser que se nos hubiera escapado aquella llamada La Malasaña de la CNT pero, observando que nadie había hecho propuesta pública de ese recorrido, hemos decidido pasearlo con vosotros. La geografía que proponemos hoy pretende trasladarnos a los años 30 del siglo XX para recorrer algunos de los espacios que fueron rojinegros en el barrio y en el centro de Madrid

En la calle de San Marcos 3, en la vecina zona actual de Chueca, estuvo la Federación Local de Sindicatos Únicos de Madrid y, allí mismo, estuvo radicado durante gran parte de la dictadura de Primo de Rivera el Ateneo de Divulgación Social (ADS). El Ateneo había empezado su andadura hacia 1923 en otro barrio popular, al otro lado de la Gran Vía, en los números 5 y 7 de la calle Doctor Fourquet primero y en la cercana de Relatores a partir de 1927. Sin embargo, durante algunos meses entre los años 1929 y 1930, el domicilio social del ADS está en Corredera Baja de San Pablo número 20, donde los anarquistas compartieron local con el Círculo Radical de Hospicio.

Rollo nº 8588/1928 del sumario 528/1928 instruido por el Juzgado Especial del Distrito del Hospicio de Madrid contra el Presidente del Ateneo de Divulgación Social y 34 más por conspiración para la rebelión.

Se trata éste de un edificio que ha llegado en pie hasta la actualidad y que conocemos bien en Malasaña, que fue okupado en 2011 por un grupo amplio de colectivos que pretendía darle un uso social –que debía haber tenido según anteriores promesas municipales nunca cumplidas– y que otros recordarán por haber albergado en sus bajos la célebre taberna La Pepita, cuyo letrero amarillo siguió adornando la Corredera años después de que se sirvieran las últimas alitas de pollo en su interior.

En el Ateneo de Divulgación Social se desarrollaron actividades de índole cultural o educativo (como la celebración de numerosas conferencias, desde las esperantistas a las de teoría política) pero también fue el lugar donde el anarquismo madrileño desarrolló su actividad durante la clandestinidad de los sindicatos de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en la dictadura de Primo de Rivera, lo que llevó a que su sede fuera registrada y sus juntas directivas detenidas en diferentes ocasiones.

Durante el mes de junio de 1931 Madrid se convirtió en la capital del anarquismo mundial. La Idea era muy potente en Cataluña, pero Madrid, a pesar de que siempre tuvo una presencia anarquista nada desdeñable y que precisa de más estudio, era feudo de la UGT. Lanzar la  CNT -confederación de sindicatos anarquistas y de clase- en la capital fue un anhelo constante entre las filas rojinegras, lo que llevó a hacer un esfuerzo por trasladar a la ciudad congresos anarquistas y a fundar cabeceras periodísticas afines. En aquel junio del ’31 se celebró en Madrid la Conferencia de la FAI, el IV Congreso Mundial de la AIT (en el Teatro Barbieri), y el Congreso Internacional de CNT, que no se reunía oficialmente desde 1919 y que se llevó a cabo entre el 11 y el 16 de junio en el Teatro Conservatorio (actual María Guerrero). Este último se considera clave a la hora de entender la CNT durante toda la República.

Era costumbre entonces hacer actos de clausura que, además de demostraciones públicas, servían para dar a conocer a los trabajadores los debates y conclusiones del congreso. A pesar de que el congreso de la FAI era clandestino, se hizo un acto de clausura en el Teatro Fuencarral (calle Fuencarral, 133) el 17 de junio. A su finalización, dos coches recorrieron el centro de Madrid con banderas confederales, dando aviso de que los anarquistas, que llevaban años moviéndose entre las sombras, iban a disputar la batalla por la visibilidad pública durante la República.

El acto de clausura del IV Congreso Mundial de la AIT y del Congreso Extraordinario de CNT, el 21 de junio, se llevó a cabo en el Teatro Maravillas, estuvo presidido por Ángel Pestaña y contó con la presencia de figuras del anarquismo internacional y nacional como Rudolf Rocker o Abad de Santillán.

En el vídeo de época que acompaña a este artículo se puede ver a delegados y asistentes en el Teatro Conservatorio, a Ángel Pestaña, Rudolf Rocker –con su aspecto de viejo sabio–, al alemán Augustin Souchy y, sí, en el minuto cuatro, un botijo pasando de mano en mano entre la concurrencia.

Pocas fechas después de aquellas clausuras, el 6 de julio, daría comienzo la huelga de la Telefónica, primera gran tentativa cenetista en el terreno de lo laboral del periodo, que no llegaría a buen término y que tuvo también mucha incidencia en los alrededores de la Gran Vía por estar allí la sede de la empresa (Gran Vía 28).

Fragmento del reportaje de La Libertad. Miss Telefónica fue también una militante del sindicato detenida durante la huelga.

Muy cerca de la central telefónica, en la calle Flor Alta 10 (en el Palacio de Altamira), existió un domicilio social de la CNT, donde los diferentes Sindicatos Únicos afectos llevaban a cabo su actividad y que fue uno de los escenarios de la mencionada huelga de la Telefónica. Allí se crearon también las Juventudes Libertarias, tras un congreso que reunió a grupos juveniles organizados de diferentes partes de España, en agosto de 1932.

Los años de la Segunda República significaron un gran crecimiento de CNT en Madrid, que iría ganando terreno en sectores como el de la construcción a través de su sindicalismo directo, abierto a los parados y a los trabajadores menos cualificados y, sobre todo, articulado en Sindicatos Únicos de Ramo, mucho más apropiados para los tiempos que los viejos sindicatos de oficio, de gran raigambre aún en UGT.

Este periplo de robustecimiento de CNT en nuestra ciudad hunde sus raíces en los nuevos espacios de la ciudad obrera, el extrarradio –Puente de Vallecas, Cuatro Caminos, Prosperidad, Ventas o Guindalera–, pero el centro de la ciudad, como no podía ser de otro modo, se mantiene también como espacio importante para la política obrera.

Cuando los militares se sublevaron contra la República en África, el 17 de julio de 1936, el local de la Federación Local de CNT estaba en la calle de la Luna (en el desaparecido Palacio de Monistrol). Aunque en ese momento estaba clausurado por la huelga de la construcción en curso, como el resto de sedes del sindicato, pronto se convertiría en el Comité Nacional, el Regional, la propia Federación local y el Comité de Defensa. Allí se repartieron armas y se tomaron decisiones clave para la defensa de Madrid.

Podríamos seguir el recorrido por la Malasaña rojinegra durante la guerra civil pasando por delante del Palacio de Vistahermosa (Fuencarral 97), que fue sede de milicias anarquistas, o por el Ministerio de Justicia (San Bernardo 45), por donde pasó brevemente el ministro anarquista de justicia Juan García Oliver. Luego, vendrían décadas de olvido, exilio, represión y clandestinidad…también para el anarquismo.

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