Coronavirus: seis claves para mitigar las consecuencias psicológicas de una cuarentena

Nuestra psicóloga de cabecera, Mónica Manrique, nos advierte sobre el posible impacto que puede provocar el coronavirus y todo lo que lo rodea más allá de en la salud física de las personas. Vigila tu mente

Imagen de Tumisu en Pixabay

Mi psicóloga – Mónica Manrique
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Dejando a un lado el impacto en la salud física y la economía global, el coronavirus ha llegado a nuestras vidas para ponerlas patas arriba como consecuencia de las inevitables medidas decretadas para su contención y para la protección de las personas más vulnerables.

Hay poca literatura científica sobre las consecuencias psicológicas de una cuarentena por falta de antecedentes equiparables a la pandemia que estamos viviendo, pero voy a tomar como referencia un estudio publicado el 26 de febrero de este mismo año en la revista The Lanced,, a cargo del Department of Psychological Medicine, King’s College de Londres, titulado El impacto psicológico de la cuarentena y cómo reducirla: revisión rápida de la evidencia, para hablar sobre ellas.

La cuarentena suele ser una experiencia desagradable para quienes la sufren. La separación de los seres queridos, la pérdida de libertad que conlleva, el aburrimiento, la incertidumbre sobre el estado de la enfermedad y nuestra situación económica, en ocasiones, pueden tener consecuencias dramáticas que, en los casos más graves, inducirían incluso al suicidio. Pero es que más allá del periodo de aislamiento en sí se han encontrado en algunas personas consecuencias psicológicas negativas de esa cuarentena meses e, incluso, años después de haberse sometido a ella.

Distintos estudios informaron de efectos psicológicos negativos, incluyendo síntomas de estrés postraumático, confusión e ira. Los factores estresantes incluyeron una mayor duración de la cuarentena, temores de infección, frustración, aburrimiento, suministros inadecuados, información inadecuada, pérdidas financieras y estigma.

Al tratarse de una medida inevitable en ciertas circunstancias, debido a su eficacia para la mejora de la salud pública, lo que nos queda es reducir, en la medida de lo posible, esos efectos negativos que una cuarentena puede generar. Así pues, nos fijaremos en cómo mitigar las consecuencias psicológicas de un aislamiento forzoso:

1. Mantenerla solo lo justo y necesario: Como es de esperar, cuanto más se prolonga una cuarentena peores consecuencias tiene para nuestra salud mental. Para las personas que ya están en cuarentena, una extensión, por pequeña que sea, puede exacerbar cualquier sensación de frustración y desmoralización. Imponer un cordón preventivo de forma indefinida en ciudades enteras sin un límite de tiempo claro (como se ha visto en Wuhan, China) podría ser más perjudicial que los procedimientos de cuarentena estrictamente aplicados durante el período de incubación del virus.

2. Estar lo mejor informado/a posible: Las personas en cuarentena a menudo temen ser infectadas o infectar a otras personas. También suelen tener evaluaciones catastróficas de cualquier síntoma físico experimentado. Asegurar que las personas en esta situación comprendan bien la enfermedad y las razones de la cuarentena debe ser una prioridad.

3. Garantizar suministros: Idealmente, la coordinación para la provisión de suministros debe realizarse de antemano, con planes de conservación y reasignación establecidos para garantizar que los recursos no se agoten. Lo que hemos vivido hasta ahora en este sentido ha sido un pánico colectivo al desabastecimiento, que es lo que ha llevado a vaciar algunos supermercados. No ha sido el coronavirus en sí el culpable de esta situación, sino el miedo. Muchas veces el miedo se convierte en algo más peligroso que lo temido.

4. Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación: El aburrimiento y el aislamiento generan angustia. La capacidad de comunicarse con la familia y las amistades es esencial. Las redes sociales pueden desempeñar un papel importante en la comunicación con aquellos/as que están lejos, permitiendo a las personas en cuarentena mantener informados a sus seres queridos sobre su situación. Comunicarse directamente con los seres queridos podría reducir la sensación de aislamiento, estrés y pánico. También es importante que el personal sanitario mantenga líneas claras de comunicación con las personas en cuarentena sobre qué hacer si experimentan síntomas. No se han estudiado los beneficios de dicha actuación, pero es probable que la tranquilidad pueda disminuir posteriormente emociones como el miedo, la preocupación y la ira.

5. El personal sanitario merece una atención especial: A todo lo anterior se le suma al personal sanitario la posibilidad de que estén preocupados porque sus lugares de trabajo no tengan suficiente personal y que estén cargando con trabajo adicional a sus colegas. Por otro lado, estar separado de un equipo con el que están acostumbrados/as a trabajar en estrecho contacto puede aumentar la sensación de aislamiento de los/as trabajadores/as de la salud que estén en cuarentena. Por lo tanto, es esencial que se sientan respaldados/as por sus colegas más cercanos.

6. Enfocar la cuarentena desde el altruismo y la conciencia social es más beneficioso que desde la obligación y la obediencia: Para la actual situación es algo que no se ha investigado, pero en otros contextos se ha comprobado que sentir que otras personas se beneficiarán de nuestro sacrificio puede hacer que las situaciones estresantes sean más fáciles de soportar. Tenemos que tener presente que nuestra cuarentena está ayudando a mantener seguros a los más vulnerables.

En general, podemos decir que el impacto psicológico de una cuarentena es amplio, sustancial y puede que duradero; lo cual no quiere decir que no se debe establecer como medida. Los efectos psicológicos de no usarla y de permitir que la enfermedad se propague podrían ser peores.

Por otra parte, aunque el estudio al que me acabo de referir se centra en los posibles efectos mentales de la cuarentena, como ya se ha visto en
China, esta situación también puede afectar a distintos ámbitos como el de las relaciones personales y, sobre todo, a aquellas parejas obligadas a
intensificar su convivencia. Si después de unas vacaciones, en septiembre, es cuando más divorcios se registran en el año, no es de extrañar que en China se estén disparando los divorcios como consecuencia de las medidas adoptadas por su gobierno para luchar contra el coronavirus. En cualquier caso, esto sería tema para un próximo artículo, aunque estoy segura de que no tardarán en llegarme preguntas en esta dirección.

Como reza un proverbio, creo que tibetano: “Cuando te encuentres entre mucha gente vigila tus palabras; cuando estés solo vigila tu mente”.


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