Calderas de condensación, la mejor solución para los inviernos madrileños | Somos Malasaña

Calderas de condensación, la mejor solución para los inviernos madrileños

Imagen: PIXABAY.COM

Ahora es de lo más normal tener en casa algún electrodoméstico que caliente el agua para tomar un relajante baño, lavar los utensilios de cocina, lavar la ropa, limpiar los suelos, etc.  Pero como todo, el agua caliente en el hogar tiene su historia y, aunque parezca mentira, es muy reciente pues hace aproximadamente 150 años en las casas no existía ningún aparato eléctrico que proporcionará agua caliente en toda la vivienda. Lo único que había, y no en todas las casas, era un recipiente, el cual también se usaba para cocinar, que se llenaba de agua y se calentaba con leña o carbón.

Todo esto comenzó a cambiar en el año 1868 cuando Benjamin Maugham inventó el calentador de agua instantáneo, al cual llamó El Géiser. Este aparato calentaba el agua al tiempo que corría hacia el baño. Y ya en 1889 Edwin Ruud inventó el calentador eléctrico de agua con almacenamiento.

Pero el presente es otra historia. Hoy existen empresas como FEMADA, una firma con una gran trayectoria y con un objetivo muy concreto de que sus clientes estén contentos. Con sedes en Madrid y en Alcorcón, FEMADA son instaladores de calderas de gas en Madrid, además también de instalar calderas de gasoil, pellet, geotérmicas, etc, en toda la Comunidad de Madrid y en sus municipios. 

Qué es una caldera de condensación y cómo funciona

Las calderas de condensación son artefactos que producen agua caliente a baja temperatura, entre 40-60 grados, con un alto rendimiento y con unas emisiones de CO2 muy reducidas.

Estas calderas de condensación son de las más eficaces que hoy se pueden encontrar en el mercado. Son calderas de gas que logran conseguir un rendimiento óptimo superior al 100%, aprovechando el calor creado al enfriar el vapor de agua, contenido en los humos de la combustión antes de que estos se vayan por la chimenea.

Ventajas de una caldera de condensación

El ahorro es una de sus grandes ventajas; en comparación con una caldera tradicional, gracias a su tecnología consigue un ahorro que ronda entre un 25 y un 30% en el consumo de energía. Además, estas calderas adecuan su potencia de funcionamiento a la demanda de la instalación, de esta forma evitan arranques y paros seguidos, por lo que consiguen un ahorro del combustible, además de emitir menos CO2 y de lograr un ahorro de energía que ronda un 15%.

Con la práctica de condensación que aprovecha el calor del vapor creado en la combustión, estas calderas son mucho más eficaces, consiguiendo una poder energético estacional del 93,5%, frente al 81% de las calderas habituales.

Emiten menos gases CO2 y NOx, al utilizar menos combustible, lo que se traduce en menos contaminación.

Qué caldera de gas instalar en casa 

Lo primero que hay que saber es para qué se necesita la caldera: sólo para la calefacción, estas son las calderas convencionales, las cuales solo hay que conectarlas al circuito de agua de los radiadores o suelo radiante; o, por el contrario, lo que se necesita es para la calefacción y agua caliente sanitaria, estas son las denominadas calderas mixtas. A partir de aquí deberemos evaluar los tipos de calderas de gas que existen en el mercado.

  1. Hay que tener en cuenta es el tipo de vivienda; no es lo mismo un piso que una casa familiar.
  2. El tipo de combustible que se pueda utilizar. Hay sitios donde todavía no llegó el gas natural, hay otros donde se hace imposible colocar un depósito de gasoil…
  3. El número de baños. En especial si solo son aseos o por lo contrario tienen duchas o bañera.
  4. El tipo de calefacción que se va a instalar o se tiene instalado; si es por circulación con radiadores o por suelo radiante.
  5. Otro factor a tener en cuenta es la zona geográfica, dependiendo del clima y la temperatura de la zona el funcionamiento de la caldera no es el mismo.
  6. El aislamiento de la vivienda, cuanto más aislada térmicamente esté, menos potencia deberá generar la caldera.

Ahorrar en calefacción; algunas recomendaciones

  • Mantener la temperatura entre los 19 y los 21 grados, bajándose de 15 a 17 grados por la noche.
  • Aprovechar las horas de luz, si es necesario ventilar con 10 minutos es suficiente, y por las noches bajar las persianas y correr las cortinas para evitar que se vaya el calor.
  • Muy importante tener un buen aislante en las ventanas y puertas. El doble cristal reduce hasta un 50% la pérdida de calor.
  • Hacer uso de termostatos programables en una correcta ubicación.
  • Hay que regular la calefacción con los horarios. Si no se está en casa mantenerla a un mínimo y programarla para que suba una hora antes de llegar.
  • Dejar espacio sobre y alrededor de los radiadores  para ayudar a una eficaz transmisión y distribución del calor.

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