Basta de clones: siete bares con un diseño interior 'top' | Somos Malasaña

Basta de clones: siete bares con un diseño interior ‘top’

Paisajeras Estudio selecciona siete ejemplos de bares con un diseño interior atractivo y personal

Hubo un momento en el que las tablas de palets de madera y los listones de hierro soldado tuvieron su aquel como base de la decoración de establecimientos malasañeros, bares de copas o cafeterías casi siempre. Lo de forrar paredes con viejas puertas y otros materiales de derribo también triunfó y así es como se despacharon a diestro y siniestro muros y muros de locales iluminados con luz naranja de bombillas de filamentos y baja intensidad. Echar mano de viejos muebles, muchas veces en mal estado, como opción barata para decorar un negocio se convirtió también en un clásico de la zona, perverso cuando luego se amontonaban -más que se colocaban- aquí y allá. Y en las más nuevas aperturas de negocios hosteleros se aprecia ahora un cierto aire tropical de hojas de plástico, mientras que el estilo raw aguanta bien el pulso. Conclusión: las tendencias en decoración de interiores de los comercios de Malasaña se solapan y se suceden creando clones que uniforman los establecimientos y los enmarcan en pocas más realidades decorativas distintas a las que acabamos de enumerar.

Por suerte, frente a la oleada de copias, existen honrosas excepciones en materia de decoración que luchan contra la alarmante uniformidad que avanza y se expande por el pequeño comercio del barrio. De la mano experta de Paisajeras, estudio de decoración ubicado en la calle Madera 29 y especializado en crear locales y hogares diferentes y únicos, hemos querido destacar algunos bares y espacios de hostelería que, consciente o inconscientemente, resisten a tendencias y preservan identidades distintas dentro del ecosistema malasañero.

En una antigua tienda de hierbas aromáticas de Malasaña, los dueños del Café La Angélica (San Bernardo, 24) han aprovechando los muebles originales que había en el local y a partir de ahí han creado un ambiente muy especial. Nos gusta ese mix de lo clásico de toda la vida con un toque actual sin perder la esencia, manteniendo los orígenes al igual que los mantiene su hermana mayor de La Latina.

Uno de los lugares en Malasaña con más personalidad es, sin duda, Kikekeller, (Corredera Baja de San Pablo, 17) mezcla de muebles y objetos originales y de diseño propio con un marcado carácter industrial. Todo convive a la perfección en este espacio de única personalidad donde se puede tomar algo, ver una exposición y comprar diseño y/o arte a la vez.

Macera Bar (calle San Mateo, 21) es un lugar con carácter propio. Nos gusta el concepto en general y cómo está llevado a cabo: un espacio simple, un ambiente industrial y honesto, sin distracciones, donde la bebida cobra el protagonismo que debe tener, como si fuera un antiguo boticario, donde el diseño de las botellas y sus destilados artesanales te trasladan a otra época.


Fuera de Malasaña también sufren el problema de la falta de originalidad a la hora del interiorismo de los locales y, como en ese barrio, también hay otros locales que lo hacen bien, como Sala X. (calle Duque de Alba, 4) Lo que era un antiguo cine x en Tirso de Molina se ha transformado en un restaurante cine bar; un espacio increíble se convierte en un lugar muy original preservando las estructuras originales y dándole un toque fresco, casi como de jardín de invierno con sus tumbonas y sus techos altísimos. Nos fascina su aire retro y actual al mismo tiempo; su mucha personalidad sin caer en las tendencias.


Otro espacio a tener muy en cuenta por su decoración está en Huertas, La Fábrica Restaurante (calle Alameda, 9) Se trata de un restaurante donde se mezcla el arte y la cultura. Un lugar con un estilo sobrio y clásico donde no es necesario mucho más. Una distribución clara, una paleta de color sobria y muebles con un estilo neutral crean un ambiente interesante, sin estridencias. Nos gusta por esto mismo. Además, podemos darnos una vuelta por su genial librería.


El Benteveo (calle Santa Isabel, 15) podría ser un bar como los de de antes del barrio de Lavapiés y por eso nos gusta este bar que mantiene un toque retro, casi rancio y, a la vez, proyecta el encanto de un lugar auténtico: la luz, la barra de metal y las mesas de formica crean un ambiente distendido y alegre. Nos gusta su carácter descontracturado y la mezcla espontánea que se ha creado en él a través del tiempo.


En La Vaquería Montañesa (calle Blanca de Navarra, 4), pocos elementos elegidos con mucho criterio crean un ambiente casi minimalista con mucho carácter. Una imagen discreta con mucha personalidad, un equilibrio perfecto. Nos gusta la fuerza que desprenden las fotografías y esa intención de taberna de algún lugar indefinido, un contraste diferente.

 

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