Los bares de Malasaña, ante el abismo post-coronavirus: «No sabemos si podremos reabrir, necesitamos ayuda»

Los responsables de los negocios piden al Ayuntamiento poder colocar terrazas en las plazas de aparcamiento o incluso cortar calles al tráfico por las tardes para instalar mesas y sillas con seguridad

Calle san Andrés, con varios bares cerrados durante la pandemia del Covid-19 | SOMOS MALASAÑA

La noche de Malasaña, tal y como la conocemos, corre peligro de no reabrir cuando pase la pandemia. Así de negro lo ven desde sus bares de copas, que temen ser los últimos negocios en poder atender al público cuando se levante el estado de alarma y las medidas de confinamiento. El panorama no es bueno y las últimas noticias, con cancelaciones de todas las fiestas populares en Madrid hasta octubre incluido, no presagian nada mejor.

«No sabemos cómo va a afectar socialmente esta pandemia, si la gente va a tener miedo a estar en espacios cerrados con otras personas», explica Blanca del Amo, hostelera en el barrio desde hace más de 25 años y miembro de la Asociación de Hosteleros de Malasaña (AHM). Tampoco saben si podrán reiniciar su actividad en junio, o tendrán que esperar a octubre. «La incertidumbre nos está desquiciando a todos», admite en conversación con este periódico.

De momento, los mayores esfuerzos de los bares se centran en lograr recomenzar cuando puedan hacerlo, pues el pago de los alquileres y de las nóminas los puede llevar a pique antes de que llegue el momento de subir la persiana. «No sabemos si podremos reabrir, necesitamos ayuda. Es muy complicado pagar todo cuando no entra ningún ingreso desde el 13 de marzo», cuentan desde la AHM recordando la fecha de cierre de los bares, que «por responsabilidad» se adelantaron en Malasaña al decreto del estado de alarma y e incluso a la orden de la Comunidad de Madrid.

Los hosteleros de esta asociación, a la que pertenecen locales históricos de la noche madrileña como La Vía Láctea, el Penta o el Tupperware, se quejan de que los préstamos del ICO están tardando mucho en ser aprobados y que, de momento, las ayudas del Ayuntamiento de Madrid resultan insuficientes. El consistorio les ha eximido de pagar la tasa de terrazas durante el estado de alarma y prepara una exención parcial de impuestos tanto en el IBI como en el de Actividades Económicas. Pero los dueños de negocios reclaman permisos para terrazas y programas de ayuda específicos.

Hosteleros de la AHM, concentrados en el Dos de Mayo en febrero de 2019 | SOMOS MALASAÑA

Esta semana, la asociación de Hostelería de Madrid (antigua La Viña) ha hecho una arriesgada propuesta de permitir terrazas en aceras, aunque sea a costa de estrecharlas. Los hosteleros de Malasaña ven más factible la opción expresada por Más Madrid, la de usar plazas de aparcamiento para colocar mesas y sillas y permitir así que los clientes que tengan miedo a entrar puedan consumir en sus negocios. Incluso han propuesto por carta al Ayuntamiento que en calles estrechas y con poco tráfico se corte el paso de coches a una determinada hora de la tarde para coloca las terrazas en la calzada, como ocurre habitualmente en algunas ciudades europeas.

Permitir desarrollar su actividad en estas terrazas especiales -explican- serviría para aguantar el tirón hasta que la situación se normalice con la llegada de la vacuna para frenar el impacto del coronavirus. Les ayudaría a mantener el empleo y a no tener que cerrar y traspasar la licencia a una cadena de locales, uno de los temores más extendidos en el barrio: «Esta crisis puede llenar de franquicias Malasaña», temen los hosteleros, un colectivo que en el barrio todavía lo componen particulares y pequeñas empresas familiares en un número importante.

La AHM también reclama al Ayuntamiento «un apoyo a largo plazo verdadero», que se traduzca en cambios en algunos artículos de la ZPAE de Centro aprobados el pasado año, y que promueva campañas de dinamización del pequeño comercio local impulsadas por el Ayuntamiento o que se favorezcan iniciativas privadas que les apoyen.

De momento, las primeras ayudas parece que van a venir desde el sector privado. La cervecera Mahou, por ejemplo, ha prometido invertir 75 millones de euros en campañas de apoyo a los bares a través de distintas acciones. También ha puesto en marcha la campaña Ahora más que nunca con la que los clientes pueden precomprar consumiciones o donar a los locales inscritos.

¿Cómo será la vuelta a la actividad hostelera? Algunos restaurantes situados en hoteles de Plaza de España planean la vuelta con reducción de mesas y mamparas entre los comensales y la Plataforma por el Ocio piensa en reabrir discotecas madrileñas con mascarillas y controles de temperatura en la puerta. Pero los bares de Malasaña no piensan en eso. Aún tienen que hacer cuentas para saber si podrán reabrir.

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8 Comentarios

  1. Vota.ladrones

    perdón por su molestia, pero quiero un barrio donde pueda vivir ! Y no entiendo el porque me tengo que ir a las tablas .¿Por que no abre su negocio allá.? ¿vamos a seguir con el modelo, productivo de la derechona de alcanzavasos y poneladrillos? luego ya sabe a llorar a china…

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  2. @capitan_malasana

    ¿Y los comercios que no son hostelería no precisan ayuda? ¡Pues que suerte tienen!

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    • Manuela

      Buen intento de buscar enfrentamiento entre tiendas y hostelería. En tu línea, súper héroe.

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  3. Úrsula

    Entiendo que los hosteleros piensen en su negocio… pero hay que tener en cuenta que las terrazas son muy molestas para los vecinos y no estoy nada de acuerdo en que se colonice el barrio con nueva plaga de terrazas. Habrá que esperar que todo se normalice antes de empezar a tomar este tipo de medidas que crean males mayores.

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    • “¿Es que nadie va a pensar en los niños?”

      Habla por ti, hay vecinos que estamos encantados con esa faceta de la vida del barrio (y la que le han quitado a base de especulación). Si queréis barrios residenciales, están Las Tablas o La Moraleja, según gustos.

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  4. santi

    Eso es, convertir nuestras calles en inmensa terrazas al aire libre, como si no hubiera suficientes, qué mentes preclaras.

    Y los vecinos, ¿qué? El espació para pasear, par que jueguen los niños, para que correteen los perros?

    Acabaron con el botellón público para convertir todo el barrio en una macroterraza privatizada.

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    • Manuela

      No te preocupes, que tu niño y tu perro van a poder corretear sobre las familias de pequeños hosteleros, algunos vecinos del barrio desde hace más de 40 años, mientras piden para poder comer.

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      • santi

        Anda ya, de los hosteleros de hace más de 40 años ya no queda ninguno, no cuentes milongas.

        El resto también estamos peleando por nuestro trabajo y no se nos ocurre proponer privatizar los espacios públicos ni molestar al resto del barrio.

        A ver si ahora van a tener más derechos los pijos que acaban de abrir un garito moderno comprando el metro cuadrado a millón que los vecinos de toda la vida.

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