¿A quién debemos Barco 21, uno de los edificios más bellos del barrio de Universidad? | Somos Malasaña

¿A quién debemos Barco 21, uno de los edificios más bellos del barrio de Universidad?

También conocida como Casa Valcárcel, el edificio está construido en un estilo neomudéjar al que sus miradores dotan de gran singularidad. Descubrimos quién fue la persona a la que debemos este legado arquitectónico

Edificio neomudéjar del actual número 21 de la calle Barco, también conocido como Casa Valcárcel | SOMOS MALASAÑA

El inmueble situado en el actual número 21 de la calle del Barco, sin duda uno de los más bellos y singulares de cuantos hay en el barrio de Malasaña, es conocido popularmente como el edificio neomudéjar de Barco. Los más curiosos y enterados -pocos, muy pocos- se refieren también al mismo como la Casa de José Valcárcel. Acerca de este edificio hay publicadas escasas cosas y aún menos sobre quien le da nombre. Tampoco se sabe casi nada de quien la construyó, el maestro de obras Gregorio Cardonets.

La Casa Valcárcel debe su nombre a José Valcárcel y Biale, un ilustre vecino, natural de Cartagena (Murcia), que la mandó construir en 1882 sobre el entonces solar del número 17 de la calle del Barco -actual número 21-, una parcela de 164,36 m2.

Nacido en 1849 o 1850 las primeras pistas sobre Valcárcel y Biale las hallamos en 1866, como opositor al cuerpo de funcionarios del Estado. Diez años más tarde encontramos nuevas pistas suyas en el Calendario Manual y guía de forasteros en Madrid y un año después, en 1877, sabemos que está viviendo ya en el barrio, concretamente en la calle Desengaño, 10 quintuplicado, segundo.

El rastro de José Valcárcel aparece nuevamente en los archivos de la parroquia de San Martín, donde seguramente contrajo matrimonio y donde se nos dice que en 1879 era ya fiscal del Supremo Consejo de Guerra y Marina. En ese año se casó con María Dolores Gutiérrez de Terán, nacida en Cuba e hija del militar Francisco Gutiérrez de Terán y Núñez de Prado, y de la cubana Carolina Caturla y Rojas.

Detalles de la fachada del edificio, en la que destacan los miradores sobre el ladrillo típico del neomudéjar. Bajo el reciente número 21 se perciben las marcas en la piedra de la antigua numeración, que indica un 17 | SOMOS MALASAÑA

Ocupando un puesto relevante en la Administración y poco después de sobrepasar la treintena fue cuando en 1882 obtuvo del Ayuntamiento de Madrid licencia para construir el edificio del que estamos hablando, una casa de nueva planta en el solar del número 17 de la calle del Barco (actual Barco 21), teniendo que pagar el terreno que «se apropia del tránsito público», según consta en el Boletín Ofcial de la provincia de Madrid del jueves 19 de octubre de 1882.

En 1883, un periódico de su tierra natal, El Correo de Cartagena, se hace eco de su nombramiento como Fiscal de la Armada.

No conocemos cuánto tiempo tardó en construir el edificio que nos legó a todos -al menos visualmente-, el cual mandó -o estuvo de acuerdo en que así fuera- edificar en estilo neomudéjar, el mismo con el que se levantaron entre 1880 y 1900 numerosísimos inmuebles en Madrid e, incluso, barrios casi enteros.

Lo que sí sabemos es que, en el mejor de los casos, sólo habría tenido unos 15 años para poder disfrutar de su casa, dado que murió el 26 de enero de 1899, a los 49 años, sin descendencia ni testamento -tal y como queda reflejado en el Diario Oficial de Avisos de Madrid del 21 de diciembre de 1899- y siendo Auditor General del Ministerio de Marina. Su herencia se la repartieron su viuda, sus dos hermanas y tres de sus sobrinos.

No hemos hallado imágenes de don José, si bien sí hay constancia de que sería aficionado a la orfebrería, lo cual hace suponer que también lo fuera a los objetos bellos, gustos que sólo podría permitirse alguien de muy buena posición: poseía importantes piezas de orfebrería mexicana, que prestó para una exposición en Madrid, según El Imparcial, y tras su muerte se sabe que sus herederos donaron una custodia de plata que poseyó al Real y Santo Hospicio de la Caridad de Cartagena.

Seguro que el bueno de José Valcárcel y Biale jamás pudo imaginar que 120 años después de su muerte un periódico de su barrio estaría hablando a sus vecinos del futuro siglo XXI sobre él y sobre la casa que construyó, de la que destacan sobremanera sus miradores, galerías y enrejados de los balcones, los cuales la dotan de una singularidad capaz de llamar la atención de cualquiera que se la encuentre en su camino.

FACHADA NEOMUDÉJAR, NEOÁRABE, ABIGARRADA Y LLAMATIVA

El Servicio histórico de la Fundación COAM dice lo siguiente sobre Barco 21: «Este pequeño edificio de viviendas entre medianerías, de planta rectangular, posee una interesante fachada de ladrillo visto en la que destaca el cuerpo central con miradores de meticuloso diseño, lo mismo que la rejería de los balcones, cuya minuciosidad le da aspecto casi de encaje. El tratamiento neomudéjar del ladrillo, con decoración geométrica a base de rombos, se complementa con otros elementos decorativos en yeso, de carácter neoárabe. Todo ello da como resultado una fachada abigarrada, llamativa, aunque de aspecto culto y ecléctico. El autor, maestro de obras, no reflejó en el proyecto esta detallista decoración. Fue construido para D. José de Valcárcel, destinando la planta baja a portería y cocheras y las dos plantas principales a una sola vivienda, quedando la tercera con otra vivienda de menor categoría»

 

1 Comentario

Deja un comentario